Cuatro testigos dieron datos precisos sobre desaparecidos en Catamarca
La cuarta jornada del juicio oral y público donde se juzga a los presuntos represores Carlos Alberto Lucena y Juan Daniel Rauzzino por su accionar durante la dictadura militar en Catamarca, concluyó esta tarde con el aporte de cuatro testigos que brindaron datos precisos sobre los secuestros de Griselda Ponce y Yolanda Borda.
Los cuatro testigos -directos o indirectos- fueron escuchados por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Catamarca (integrado por Juan Carlos Reynaga, Gabriel Eduardo Casas y José Camilo Quiroga Uriburu), y relataron su versión de los hechos acaecidos entre los meses de diciembre de 1976 y enero de 1977.
El primero de los testimonios fue el de una sobrina de Genaro Burgos, quien explicó con un relato entre sollozos, que al momento del hecho tenía 13 años, y que el 15 de diciembre de 1976, Burgos la llevó en su camioneta con la intención de comprarle un par de zapatillas cuando el hombre advirtió que eran seguidos por dos automóviles.
La testigo recordó que su tío le manifestó que "se trataba de los Denett, ya que eran conocidos en la zona", por lo que la entonces menor descendió del vehículo, mientras su tío lo estacionaba, y a partir de ese momento, no tuvo más contacto con Genaro Burgos.
La menor regresó a su domicilio, tomando conocimiento a los dos días por su propia familia, que Genaro Burgos, había sido secuestrado.
Otro de los testigos que prestó declaración es el hermano de la ex estudiante de Química de la Universidad Nacional de Tucumán, la desaparecida Nelly Yolanda Borda, el 27 de enero del año 1977, Joaquín Borda.
Joaquín Borda, reveló que "dormía en mi domicilio cuando fui despertado con mucha violencia por dos sujetos a los que no pude identificar".
Borda fue arrastrado violentamente hasta la panadería, lugar donde ya se encontraba reducido el resto de la familia y empleados del local quienes eran amenazados con armas largas. Joaquín Borda agregó que "el cuadro era desgarrador y que los represores actuaron en todo momento con mucha violencia", y aunque no pudo determinar el tiempo que duró el hecho, aseguró que lo sintió como una eternidad, y que culminó con el secuestro de su hermana.
Con un relato sumamente emocionando, Borda dijo que al día siguiente pudo confirmar que se trataban de militares, ya que en su casa quedaron soldados custodiando, y con el tiempo pudo saber que venían en búsqueda de su hermana porque existía "un grupo de extraños que averiguaban por las actividades de mi hermana".
La joven desaparecida tenía en el momento 28 años y era estudiante de Ciencias Exactas en la Universidad de Tucumán, agregando que "era solidaria y que trabajaba de voluntaria en las villas miserias de la vecina provincia".
Según consta en el expediente, los últimos datos que se manejan de la joven Borda es que fue vista en el batallón de arsenal del ejército tucumano, el cual con el paso del tiempo, fue descubierto como un centro clandestino.
El juicio pasó a un cuarto intermedio para el próximo miércoles, cuando comparecerán ocho testigos ofrecidos por el Ministerio Público.
El presidente del cuerpo, Juan Carlos Reynaga, en declaraciones a Télam, dijo que "el debido proceso contra los militares se cumple tal cual se había previsto en el cronograma técnico, donde cada una de las partes trabajan y debaten en todos los casos, ajustados a derecho".