Trabajador de Cipolletti declaró ser torturado por acusar a empleados de salud de comunista

27/04/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
alternative
Raúl Sotto identificó a cuatro de los 24 represores imputados en la causa, como miembros de los grupos que actuaron en esa época en las detenciones ilegales, interrogatorios y aplicación de torturas

Trabajadores del hospital de Cipolletti en Río Negro fueron detenidos y sometidos a torturas durante la última dictadura porque la policía les decía que el plan de salud de esa provincia era "comunista".

Así lo aseguró hoy Raúl Sotto, empleado de ese centro asistencial al momento de ser detenido durante la época del proceso, al declarar en el juicio contra 24 represores acusados de violaciones a los derechos humanos en la región.

Durante su relato identificó a cuatro de los imputados en la causa, pertenecientes a la policía provincial rionegrina como miembros de los grupos que actuaron en esa época en las detenciones ilegales, interrogatorios y aplicación de torturas.

Precisó que "primero fue detenido por la Policía Federal de Neuquén a los pocos días del golpe y lo dejaron en libertad, después le allanaron su domicilio en Cipolletti y finalmente sufrió una nueva detención en la comisaría de esa ciudad.

"El oficial Saturnino Martínez me ató las manos a la espaldas, me tiró al piso y me metía la cabeza en un fuentón para que contestara el interrogatorio", aseguró.

Dijo que "eso le ocasionó la rotura del tímpano izquierdo porque a los 14 años había sido operado de un implante. Me quedó el oído como una morcilla", señaló.

Como interrogadores identificó a los policías Miguel Quiñones y Oscar Del Magro que junto con Martínez están imputados en la causa. También identificó al policía Gerónimo Huircain.

Vinculó a sectores de la medicina privada de Río Negro con la represión que sufrieron trabajadores de la salud.

Aseguró que "el fondo de todo esto es que se les quebró el negocio que en ese momento tenía la Federación Médica de Río Negro".

"¿Cuál era la mejor manera de destruir el sistema de salud?", se preguntó; "y...diciendo que éramos todos extremistas, subversivos, pone bombas, comunistas y que no solo no comprobaron nunca sino que no existió".

Reveló que mientras estuvo detenido en la comisaría de Cipolletti vio en ese lugar a los médicos Tomas Herczeg y Mario Villagra.

"El hecho de verlos a los médicos que forman parte de la Federación Médica de Río Negro es un ejemplo. ¿A qué iban a la comisaría, nos conocían perfectamente a nosotros, sabían que no éramos ni extremistas, ni comunistas".

"Vine a decir la verdad. No quiero revanchismo ni venganza, solo justicia", afirmó.

Algunas dudas en la secuencia de hechos que relató el testigo-víctima dio lugar a un interrogatorio prolongado de las defensas que culminó con un pedido de falso testimonio por parte del abogado Hernán Corigliano.