Los suburbios franceses serán claves para el triunfo de Hollande
Los suburbios parisinos, epicentros de una violenta revuelta antisistema en 2005, participaron activamente de la primera vuelta electoral del domingo pasado, y su voto fue uno de los factores que dieron el triunfo al candidato presidencial socialista, François Hollande.
Entretanto, por segundo día desde la primera vuelta, las campañas de Hollande y del presidente Nicolas Sarkozy volvieron a centrarse en captar los votos del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN), de Marine Le Pen, que salió tercero y cuyos electores serán cruciales para definir la segunda vuelta del 6 de mayo.
Al mismo tiempo, el principal sindicato del país llamó hoy a votar por el candidato socialista, que el domingo venció a Sarkozy por estrecho margen pero que está mejor posicionado que el mandatario para el balotaje, según los sondeos.
En los últimos años, la periferia de París estuvo en el centro del debate político por las revueltas violentas protagonizadas por jóvenes mayormente desempleados e inmigrantes, como en octubre y noviembre de 2005, pero llamativamente no ocupó espacio en la campaña ni en los programas de los candidatos para esta elección.
Las estimaciones previas situaban la abstención en estos suburbios largamente sobre el 30%, pero, sin embargo, en las regiones suburbanas participó el 73%, en su mayoría jóvenes que por primera vez votaron en una elección presidencial, según datos del Ministerio del Interior.
Hollande se impuso con holgura en toda la densamente poblada región parisina Ile-de-France, lugar que recorrió durante su campaña para luchar contra la abstención pero para el cual el socialista no tiene grandes proyectos dentro de su programa.
En el vasto y popular departamento Seine-Saint-Denis, Hollande se impuso en 36 de las 40 ciudades con el 38,9% frente al 19,5% del conservador Sarkozy.
En Saint-Denis, la principal ciudad del departamento, Hollande obtuvo el 45,8% y el candidato de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon quedó segundo con el 21,7%.
Mientras que en Clichy-sous-Bois, lugar de inicio de la revueltas de 2005, el socialista arrasó al triplicar los votos de Sarkozy (48,2% a 15,9%).
Por su parte, la extrema derecha, que no realizó campaña en los suburbios por considerar que "la verdadera Francia está en el campo", no logró mejorar sus magros porcentajes en las grandes aglomeraciones urbanas.
No obstante, una vez más el FN capturó su mayor caudal de votos de las zonas rurales o pequeñas ciudades desindustrializadas, especialmente en el norte de Francia y en el rico suroeste del país, en la Costa Azul y en la alpina frontera con Italia.
Pese a los votos obtenidos por el socialismo en las periferias de las grandes ciudades, es la extrema derecha del FN y su elección histórica (17,9%) la que continúa en el centro de la escena por ser su elector.
En su búsqueda por revertir todos los sondeos que dan a Hollande como ganador en segunda vuelta con una diferencia de entre 8,5% y 7,5%, Sarkozy endureció su discurso luego del escrutinio para captar el voto de la extrema derecha.
“El FN es un partido legítimo, que se enmarca dentro de los valores de nuestra democracia”, afirmó hoy el mandatario en un acto en la región de Essonne, al sur de París.
Asimismo, Sarkozy no escatimó acusaciones contra Hollande, quien continúa reafirmando apaciblemente su “confianza” y reconoce que se encuentra “cerca” de la victoria.
Sarkozy y su entorno reiteraron las críticas al socialista por negarse a realizar tres debates.
Hollande fue acusado de “huir” al “choque de personalidades” y tildado de “blando” por el equipo de campaña oficialista.
“Todo está permitido”, aseguró un consejero de Sarkozy al conservador diario Le Figaro, donde varios integrantes del gobierno hicieron hincapié en la inexperiencia del socialista.
Hollande, quien reiteró que regularizará a los inmigrantes sin papeles, aseguró en el canal TF1 que no va a “franelear al FN”, y en una entrevista en el diario Libération dijo que no responderá a las críticas de Sarkozy, a quien calificó de “fanfarrón”.
En tanto que el principal sindicato del país, la CGT, llamó hoy a “vencer a Sarkozy” el 6 de mayo y a movilizarse el 1 de mayo, en respuesta a la convocatoria del mandatario para una fiesta ese mismo día dedicada a “los verdaderos trabajadores”.
En su comunicado, la CGT consideró que es necesario elegir un nuevo presidente” en nombre del progreso social.
“Esta operación tiene como objetivo dividir a los trabajadores y estigmatizar a los sindicatos”, agregó el sindicato sobre el acto convocado por el presidente.
“No es la función de un sindicato hacer política”, respondió Sarkozy en declaraciones radiales.
El 1 de mayo la capital francesa promete convulsionarse, dado que están previstas otras dos manifestaciones multitudinarias.
El tradicional desfile de los sindicatos para celebrar el día del trabajo promete transformarse en una marcha anti Sarkozy, al tiempo que en el centro de la capital el FN realizará su homenaje anual a Juana de Arco, donde Marine Le Pen anunciará su consigna de voto para la segunda vuelta.