Para De Vido la recuperación de YPF obliga a profundizar las políticas de Néstor
El ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, aseguró que "recuperar el control de YPF constituye uno de los hechos más trascendentales de los últimos nueve años y marca un nuevo rumbo que nos obliga a profundizar y reorientar las políticas energéticas aplicadas desde 2003".
"La histórica decisión de la presidenta de la Nación de enviar al Congreso Nacional un proyecto de ley para recuperar el control de YPF constituye uno de los hechos más trascendentales de los últimos nueve años y marca un nuevo rumbo que nos obliga a profundizar y reorientar las políticas energéticas aplicadas desde 2003", remarcó De Vido en un artículo publicado en el diario Tiempo Argentino.
Asimismo, el ministro de Planificación Federal dijo que "las denuncias de una supuesta ausencia de una política energética de algunos opositores, a los que se suelen sumarse columnistas de Clarín y La Nación con idénticos argumentos, ignoran intencionalmente el plan energético que pusimos en marcha en 2004".
"Ese fue el más ambicioso de los últimos 50 años, que hizo posible finalizar obras por más de 75 mil millones de pesos, como evidencian los sucesivos presupuestos aprobados por el Congreso Nacional desde ese año, apuntalando una economía que en ese lapso creció un 92 por ciento", agregó el funcionario.
El ministro de Planificación explicó también que "cuando asumimos en 2003 no había ningún plan, ni ninguna obra de envergadura en marcha, por lo que debimos hacernos cargo no sólo de la ejecución de la política energética sino de revertir años de falta de planificación e inversiones".
De Vido destacó que "a través del plan energético se amplió en 27 millones de metros cúbicos por día la capacidad de transporte de los gasoductos, se incorporaron más de 8.000 megavatios, lo que representa un incremento de un 45% del parque generador, y se construyeron más de 4.200 kilómetros de líneas de alta tensión, que permitieron anillar el sistema energético nacional".
El ministro remarcó además que "ante el exponencial y rápido crecimiento de la demanda de energía eléctrica, producto de la mayor actividad económica y la recuperación industrial, ineludiblemente se debió recurrir a la construcción de centrales termoeléctricas, que pueden concluirse en un corto plazo, como las usinas San Martín y Belgrano, que nos permitieron incorporar 1.700 megavatios".
Al respecto, añadió: "Las líneas de alta tensión representan mucho más que los 4.200 kilómetros que se tendieron desde 2003, es decir un 43% de la red que existía en 2003. Significan la posibilidad de un desarrollo industrial para vastas regiones, como la Patagonia, el NOA y el NEA, antes vedado por la falta de energía".
En cuanto a las obras a mediano y largo plazo, el De Vido expresó que "la reactivación de la actividad nuclear, que permitió concluir Atucha II y la terminación de la represa hidroeléctrica Yacyretá, para llevarla a la potencia que su diseño original indicaba, son sin duda los dos principales hitos".
De Vido también aseguró en el artículo de Tiempo Argentino que "sin dudas, los objetivos con que fue creada YPF en 1922, para contar con una empresa argentina que lograra actuar y articular acciones para impulsar el desarrollo del país en base a los recursos energéticos disponibles, poco tenía que ver con el modelo de gestión de Repsol".
Por último, el ministro de Planificación remarcó que la decisión de recuperar el control de la principal empresa petrolera, "nos obliga a potenciar el plan energético, seguramente repensando algunos aspectos, pero manteniendo los objetivos de continuar ampliando la oferta energética en todo el país a valores competitivos, diversificando la matriz energética, para potenciar el desarrollo nacional y acompañar este proceso virtuoso que ha permitido el período de crecimiento más extenso de los últimos 200 años".