Testigo aseguró que “querían destruirlo íntegramente mediante torturasâ€
El ex detenido político en el centro clandestino que funcionó en la delegación Concepción del Uruguay de la policía federal, Carlos Martínez Paiva, afirmó hoy que el criterio de los militares era destruir integralmente a las personas (secuestradas) mediante las torturas físicas y psicológicas.
Martínez Paiva pidió hoy al tribunal declarar sin público en la sala en la megacausa Harguindeguy, que investiga delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar en Concepción del Uruguay, Concordia y Gualeguaychú.
Al salir de los tribunales, el ex detenido aceptó dialogar con el periodismo y relató que en 1976, a los 25 años de edad, fue secuestrado por la Policía Federal de Concepción del Uruguay, que le aplicó tormentos que casi le costaron la vida.
Relató que durante su detención fue traslado a Paraná y a Coronda, donde estuvo alojado en condiciones inhumanas en las cárceles y en dependencias del ejército.
Martínez Paiva denunció también la complicidad civil que tuvieron los represores y advirtió sobre el ex detenido, Pedro Peluffo, a quien definió como un "infiltrado" en los grupos políticos estudiantiles, porque terminó ingresando como oficial en la policía.
Cuando salí de la cárcel y lo vi, no lo podía creer. ¿Cómo puede ser que un individuo que dice que cae con nosotros por actos de subversión, puede después ingresar como oficial de policía?, remarcó en referencia a Peluffo, quien está citado a declarar en la audiencia de mañana.
Martínez Paiva relató que en la delegación de la Policía Federal de Concepción del Uruguay le aplicaron la picana eléctrica y fue sometido al submarino y a palizas que afectaron gravemente su salud.
Prefería que me mataran, reconoció al recordar los tormentos a los que fue sometido durante su detención ilegal.
El criterio de los militares, mejor dicho del imperio, porque fueron instrumentos para llevar adelante una estrategia de neocolonización de nuestro país, era destruir integralmente a las personas mediante las torturas físicas y psicológicas, en las delegaciones policiales, los campos de concentración y en las cárceles, recalcó.
Martínez Paiva reconoció en la sala de audiencias a uno de sus torturadores, el ex policía federal César Rodríguez, alias El Moscardón Verde, quien lo secuestró junto con el comisario prófugo Darío Mazzaferri.
"Mazzaferri llegó con su conducta a la máxima cúpula de la Federal. Era jefe de Planeamiento cuando pasó a la clandestinidad en 2009, reveló.
Consideró que el grave problema de formación de esos tipos, los llevó a ser fundamentalistas y por eso se inició una guerra en el país y se hizo el genocidio.
"En todos lados se torturaba, eran sistemáticas las violaciones sexuales, torturas de las más sofisticadas, robos de propiedades, fue peor que una mafia, completó.