Testigo señala a Guglielminetti como responsable del grupo que lo secuestró y torturó
Orlando "Nano" Balbo, primer testigo del juicio a represores conocido como "Escuelita II" de Neuquén, señaló al ex agente civil de inteligencia, Raúl Guglielminetti como responsable del grupo de tareas que lo secuestró y torturó el 24 de marzo de 1976.
Durante más de cuatro horas, Balbo dio testimonio en la causa en la que además de Guglielminetti, están acusados de graves violaciones a los derechos humanos otros 23 ex miembros del ejército, fuerzas de seguridad nacionales y de la policía de Río Negro.
Al comenzar su declaración recordó que fue docente muchos años y que "no podía dejar de asociarlo como una coincidencia macabra con este juicio que se conoce como Escuelita II -en alusión al Centro Clandestino de Detención que funcionó en el batallón militar de Neuquén y que "antes había sido un matadero de animales".
Señaló claramente al ex agente de inteligencia, Raúl Guglielminetti -ausente en la audiencia- como el responsable de su secuestro y quien daba las órdenes en los operativos y en las sesiones de tortura a las que fue sometido.
"Me detuvieron el 24 de marzo de 1976 a las 9 de la mañana en una casa ubicada en calle Belgrano y Salta de Neuquén", recordó.
"Estaban todos vestidos de civil, con armas largas y cuando rompieron la puerta al primero que vi fui a Guglieminetti. El daba las órdenes. Me metieron en un auto cabeza abajo y me llevaron a la delegación de la Policía Federal en Neuquén", dijo.
Explicó que "lo llevaron a una sala, lo esposaron con la manos atrás en una silla y allí empezó la tortura".
“Fue Guglielminetti el que con sus palmas de las manos abiertas me golpeaba en los oídos. Me causaba mucho dolor, aturdimiento y que perdiera el equilibrio", afirmó.
También le aplicaron picana eléctrica en los oídos y en otras partes del cuerpo lo que le generó la pérdida casi total de su sistema auditivo.
Precisó que "Guglielminetti daba las órdenes. A veces no decía nada, levantaba o bajaba la mano para que me apliquen la picana. Tenía una mirada penetrante y prácticamente daba órdenes con la mirada".
Durante su testimonio dijo que "no fue fácil vivir con esto" y aseguró que "sentía la necesidad todos estos años de contar a la sociedad a través de la justicia lo que había pasado como un legado para que no pase nunca más".
Debido a sus problemas auditivos, las preguntas del Tribunal y de los abogados de parte fueron transcriptas en una pantalla para que pudiera leerlas.
Balbo permaneció detenido en la Unidad 9 de Neuquén, en la cárcel de Rawson y en Caseros en Buenos Aires hasta que pudo optar por irse del país hacia Italia.
A partir de hoy las audiencias se realizan en un amplio salón acondicionado para el juicio perteneciente a la mutual de la Universidad Nacional del Comahue.