Para Lorenzino, el FMI subestima el crecimiento argentino
El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, dijo hoy que el FMI "subestima constantemente el crecimiento argentino".
Antes de partir rumbo a Washington para participar de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, Lorenzino dijo que "desde que Argentina recuperó su autonomía política y financiera, y se distanció de las imposiciones del FMI, este organismo subestima constantemente la tasa de crecimiento del PBI de nuestro país".
"Este sesgo sistemático en las proyecciones del Fondo en contra de Argentina queda al descubierto al verificarse que el PBI del país es un 66% más elevado que el que se hubiese dado si se cumplían los pronósticos del FMI entre 2003 y 2011", señaló el ministro a través de un comunicado.
Por otra parte, el funcionario destacó que "desde 2003 en adelante nuestro país ha experimentado un proceso de desarrollo sostenido, con inclusión social y diversificación productiva que no sólo se destaca entre las economías más dinámicas del mundo, sino que también le ha permitido sortear con menor dificultad las consecuencias socio-económicas de la recesión mundial y la volatilidad financiera".
Durante el encuentro del Fondo, Lorenzino -quien partirá con destino a Washington esta tarde- continuará sosteniendo la posición del Gobierno ante los foros internacionales, remarcando los logros económicos argentinos.
En esta oportunidad, Lorenzino transmitirá además a las naciones presentes la importancia que tiene para el país la decisión de fortalecer la soberanía energética enviando al Congreso el proyecto de Ley destinado a declarar de interés público la exploración, explotación, distribución y comercialización de hidrocarburos, y retomar el control de la principal empresa del sector.
Al respecto, Lorenzino expresó que "la irresponsable gestión del grupo controlante Repsol ha dado lugar a una significativa caída en la producción de crudo (de 20 millones de barriles en 1998 a 11 millones en 2011), acontecimiento sin precedentes históricos similares".
"En lugar de capitalizar la compañía para invertir en exploración y sostener un nivel de producción acorde a las crecientes necesidades de una demanda en expansión, esta gestión privada se limitó a vaciar las reservas existentes (1205 millones de barriles en 1998 a 666 millones de barriles en 2011), endeudarse de manera explosiva (especialmente desde 2004 en adelante triplicando su deuda en dólares), importar crecientes cantidades de petróleo (pasando USD 853 millones en 1998 a USD 9397 millones en 2011) y basar su negocio en la refinación y posterior venta al mercado interno de naftas Premium", detalló.