La Máquina
Hace exactamente tres años, cuando se iba a desarrollar una de las audiencias de alegatos contra el ex policía Miguel Etchecolatz, el albañil Jorge Julio López desapareció sin dejar rastro.
El suyo fue uno de los testimonios claves para lograr la histórica condena a quien fue responsable de centro de detención clandestina. Hoy la causa que investiga su desaparición está congelada, sin indicios de deshielo, con el reclamo intacto por su aparición con vida y una pregunta que todavía no encuentra respuesta: "¿Donde está Julio López?".
Es por ello que ayer se realizaron varias marchas en reclamo de Justicia, pero la principal actividad fué en la ciudad de La Plata, donde el intendente Pablo Bruera, junto a la familia de López y organizaciones sociales cambiarán el nombre del Centro Cultural Los Hornos por Centro Cultural Julio López.
En el acto se anunció la creación de la Fundación Julio López y su esposa, Irene, acompañada de sus hijos Rubén y Gustavo López, romperá el silencio por primera vez y hablará de la causa.
La última novedad judicial de peso en la causa se produjo la semana pasada, cuando la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata designó al fiscal Sergio Franco se ponga al frente de la investigación y la reactive.
Sin embargo, esto trae una viaje polémica a flote: "Esta resolución no es positiva. El fiscal [Franco] ya se negó a investigar en tres oportunidades. La causa está en un limbo", dijo Guadalupe Godoy, de Justicia Ya!, según informa el diario La Nación.
Jorge Julio López es, lamentablemente, la prueba de que los grupos que azotaron con torturas, persecución y muerte en nuestro país hace más de dos décadas son parte de una maquinaria más poderosa que se encuentra sobre, fuera y dentro de las esferas de gobierno, capaces de cualquier cosa por conseguir, con otras formas y en plena democracia los mismos objetivos de siempre.