Ex soldado dijo haber trasladado a ejecutores de doce personas

16/04/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
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Los hechos habrían ocurrido en Formosa en mayo de 1977 cuando el testigo cumplía el servicio militar obligatorio. En su condición de chofer tuvo que trasladar a quienes hoy están desaparecidos

Jorge Juan Carlos Ayala, que cumplía el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería de Monte de Formosa, en 1977, aseguró hoy en el Juzgado Federal Nº1, que fue el chofer que trasladó a los ejecutores de al menos doce personas, de las cuales conocía a dos.

El hombre, de 53 años, dijo haber reconocido a dos personas oriundas de Clorinda, Francisco Javier Pancho Bogarín y Cantalicio Mazacotte", quienes permanecen como calidad de desaparecidos en la actualidad.

Familiares de Bogarín pidieron que la justicia investigue para saber dónde está nuestro hermano y darle sepultura.

"Sabemos cómo lo mataron, ahora necesitamos saber dónde está, aseguraron Juan José y Marta Bogarín, también vecinos de Clorinda y hermanos del desaparecido Pancho Bogarín.

Los hechos habrían ocurrido a mediados de mayo de 1977 cuando Ayala cumplía el servicio militar obligatorio. En su condición de chofer de la unidad militar, con asiento en la ciudad de Formosa, tuvo que trasladar desde el Regimiento, en una unidad que estaba a su cargo, "a una misión del Ejército Argentino integrada por unos doce militares desconociendo los motivos y el destino.

Indicado por sus superiores que no los conocía, porque no eran de Formosa, llegó hasta la Estancia Monteagudo a pocos kilómetros al norte de la capital norteña.

En el lugar observó que llegó otro camión Unimog, tipo ambulancia. Porque por la cruz de color rojo que se exhibía, de donde vio descender a unas diez o doce personas con los ojos vendados; vestidos de civil, atados de manos y unidos por intermedio de una soga e introducidos en el monte agregó. También dijo que acompañaba al grupo un capellán del Ejército.

El grupo se perdió en la espesura del monte desde donde escuchó "disparos de armas de fuego desde unos 200 metros. Al rato, los militares regresaron sin los civiles.

El entonces conscripto rompió en llanto, y por eso se acerca un subteniente y le pide que se calme porque esa gente era subversiva y que si la situación era a la inversa no hubiera dudado en matarlo, pero que a él no lo iban a matar porque estaba bajo bandera, acotó.

El testigo, que antes de llegar a los estrados judiciales hizo público su testimonio en un medio de comunicación de la ciudad de Clorinda, recibió una amenaza en forma de nota que apareció bajo la puerta de su casa con la leyenda: se ve vos no querés a tus hijos. Ayala entregaste la cabeza de tu hijo. Cuidate, dejá de hablar, asesino.

Ayala dijo a Télam que no es un arrepentido, y que "lo que ahora estoy relatando siempre le conté a mis amigos y familiares, pero ahora estoy un poco mal de salud, y no quiero llevarme este testimonio a la tumba.

El 24 de marzo, Día de la Memoria, escuché por la televisión un informe sobre esa gente y me decidí a contarle a la justicia explicó.

Ante la fiscalía federal formoseña, Ayala ratificó la denuncia por amenazas que había relatados días atrás en Escuadrón 16 de Gendarmería Nacional Clorinda.

Luego de visitar el lugar denunciado como el lugar de asesinato de varios desaparecidos, Ayala fue trasladado hasta el Hospital de Alta Complejidad Juan Domingo Perón donde será tratado por su diabetes.

Acompañaron al ex soldado hasta la sede judicial, a cargo del juez Marcos Bruno Quinteros, la secretaria de Derechos Humanos de Formosa, Silvina Aráoz, el abogado Pedro Velázquez Ibarra y familiares.

Años atrás, representantes de DDHH habían encontrado en la Estancia Monteagudo, ubicada a orillas del río Paraguyay, fosas comunes abandonadas donde se presumía habían sido enterrados varios desaparecidos de la época de la dictadura.