La CGE respondió al reclamo de FIAT de apertura comercial al mundo

02/04/2012
Nacionales - Economía
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El vicepresidente de la Confederación General Económica afirmó que es imposible soñar con una patria sin industria nacional y que para ello es necesaria la protección justa y equitativa del Estado

El vicepresidente de la Confederación General Económica (CGE), Ider Peretti, afirmó hoy que es imposible soñar con una patria sin industria nacional; y consideró que para ello es necesaria la protección justa y equitativa del Estado.

De esta manera, Peretti salió a responder al presidente de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi, quien reclamó una mayor apertura de parte del país al mundo, y consideró que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no es un patriota.

Ratazzi había respondido a su vez al vicepresidente de la Federación Argentina de la Industria Gráfica, Juan Carlos Sacco, quien sostuvo que Moreno es un patriota por su política de frenar la invasión de importaciones en aras de proteger a la industria nacional.

Hombres como Ratazzi no consideran patriotas a los verdaderos defensores de la industrial nacional, porque Ratazzi es un empresario que simplemente heredó su empresa de la familia, indicó el dirigente de la CGE a Télam.

Destacó que al presidente de Fiat no le tocó construir una empresa desde el primer ladrillo, el primer torno o la primera fresadora, ni le costó horas de sudor como le ha tocado a miles de industriales argentinos.

También remarcó que por políticas como las que reclama Ratazzi, abiertas al mundo, es que esos mismos empresarios argentinos vieron cómo perdían todo el trabajo de tantos años, a veces de dos o tres generaciones industriales, cómo quedaban sus obreros en la calle y muchas veces hasta cómo les remataban sus fábricas.

Entonces es imposible soñar con una patria sin una industria nacional creciente, pujante y protegida por el Estado, subrayó Peretti, quien consideró que Ratazzi, ese hombre que aun siendo argentino habla con acento italiano, debería reconocer como patriotas a las actuales políticas económicas nacionales y populares.

Puntualizó que fueron justamente esas políticas que Ratazzi no quiere reconocer como patriotas las que le dieron a su empresa y a toda la actividad automotriz argentina el mayor récord de venta de automóviles que recuerde la historia, pero también de tractores, camiones, camionetas y de implementos agrícolas en general.

Además remarcó que gracias a las políticas del Gobierno fue especialmente en los pueblos del interior del país, donde hay agroindustria, donde más se ha notado este crecimiento nunca visto que permitió que se volvieran a levantar las persianas cerradas por años como consecuencia de la tan reclamada apertura al mundo.

¿Entonces son patriotas o no son patriotas los que defienden este modelo nacional?, cuestionó Peretti, quien consideró que Ratazzi, seguramente como hombre que nunca tuvo una llave ni un destornillador en la mano, añora la década del 90, cuando en vez de producir y generar mano de obra argentina, se importaban productos que finalmente nos dejaron el récord de industrias quebradas, de desocupación, y de la mayor destrucción del país que recordemos los que hemos vivido ya más de media vida.

El número dos de la CGE sostuvo que así como se exporta hay que importar, pero hay que hacerlo con organización y equilibrio.

Ratazzi no está ajeno a lo que pasa con la economía de gran parte del mundo, en  serios problemas; estos países que están en recesión seguramente prefieren vendernos más que comprarnos. Y ahí es donde tiene que aparecer el Estado para proteger de manera justa y equitativa, remarcó Peretti.

Puso de relieve que ser patriota es ser como la presidenta Cristina Fernández, que defiende la soberanía sobre las Malvinas, pero también como aquél que defiende la industria nacional.

En definitiva, patriotas son los hombres del Gobierno que toman decisiones para el bien común del pueblo argentino y no de algunos sectores privilegiados, concluyó Peretti.