Balearon la casa de Madres en Neuquén
Inés Ragni, integrante de Madres de Plaza de Mayo cuya casa fue baleada en la capital neuquina, atribuyó hoy el atentado a represores que "están escondidos esperando avanzar y no los tenemos que dejar".
"No les tenemos miedo. Treinta y cinco años en la calle ¿y les vamos a tener miedo ahora?", dijo Ragni en una conferencia de prensa convocada por Madres de Plaza de Mayo filial Alto Valle de Río Negro y Neuquén, organización de la que forma parte.
La vivienda Inés que habita con su esposo Oscar Ragni, también sede de la filial de Madres, recibió cuatro disparos de armas de fuego el lunes último, dos días antes del comienzo del juicio oral contra represores del centro clandestino de detención "La Escuelita", que funcionó durante la última dictadura en Neuquén.
"Por esa puerta salió una persona desparecida (su hijo Oscar), que todavía la estamos buscando. Por esa puerta tiene que volver a entrar al menos uno (de los represores) y que nos cuente la verdad", declaró Inés.
La integrante de Madres agregó que seguirán "de por vida la lucha" de más de tres décadas. "Estos hijos de perra no se la van a llevar de arriba, nos pueden tirar todo los tiros que quieran en la puerta, que vamos a salir y vamos a ir a todas partes".
"No les tenemos miedo. Sabemos que son ellos. Están escondidos esperando avanzar y no los tenemos que dejar. Treinta y cinco años en la calle ¿y les vamos a tener miedo ahora? Entre todos vamos a triunfar, ni un paso atrás", subrayó.
Otra integrante de Madres, Lolin Rigoni, informó que recibieron "innumerables llamados" solidarios y que ese apoyo "es una manera de sentirse reconfortada y saber que nos cuidan".
"Nos reune el horror, la agresión brutal de estos genocidas asesinos, pero también nos junta con los que queremos, con los que nos acompañan. Como dice el canto, con ese pueblo que pelea y que no quiere la impunidad", añadió.
Rigoni dijo también que la lucha de Madres seguirá adelante "con las armas que hemos tenido siempre: la palabra y la ética del pañuelo".