Prisión perpetua para ex Policías del Comando Radioeléctrico

26/03/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
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Así lo resolvió la justicia de Córdoba en el juicio que juzga a los tres ex policías por el fusilamiento de tres militantes de la Juventud Universitaria Peronista en 1976

El Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba integrado por los jueces José María Perez Villalobo, Carlos Lascano y Fabían Asís condenó hoy a cadena perpetua a los ex policías Pedro Nolasco Bustos, José Olivieri y Jorge Woroná, por el asesinato,  el 2 de junio de 1976, de los jóvenes Carlos Delfín Oliva, Ana María Villanueva y Jorge Diez, militantes de la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

El tribunal, declaró a “Pedro Nolasco Bustos, a Jorge Vicente Worona y a José Filiberto Olivieri, penalmente responsables de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada”.

Además la sentencia especificó que fue un “homicidio calificado por alevosía y por la pluralidad de partícipes”, imponiéndoles la pena de prisión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua.

No obstante, se concedió el derecho de prisión domiciliaria para Oliveri, a raíz de su estado de salud.

Cabe señalar que se difirió la lectura de los fundamentos para el martes que viene la lectura del veredicto.

La resolución del TOF2, fue seguida a través de altoparlantes ubicados frente al edificio de tribunales federales por numerosos integrantes de distintos organismos defensores de los derechos humanos, que festejaron al concer el fallo.

Los hechos se registraron el 2 de junio de 1976, cuando los tres militantes de la JUP, y Héctor Hunziker (actualmente desaparecido) se encontraban reunidos a las 10 de la mañana en la esquina de las avenidas Octavio Pinto y Caraffa, del barrio de Villa Cabrera.

En esa oportunidad, Diez observó la presencia en la zona de un miembro del Departamento de Informaciónes de la policía provincial (D2) que pasaba caminando por el lugar, por lo que decidieron separarse ante la posibilidad de estar siendo vigilados.

Hunziker, se retiró a pie hacia una parada de colectivos, en tanto que Villanueva, Oliva y Diez subieron a bordo del Fiat 128 color azul, propiedad de este último, el que fue interceptado por dos móviles del Comando Radioeléctrico a los pocos metros.

De inmediato, Villanueva fue sacada de los cabellos e introducida junto a Diez en uno de los patrulleros, en tanto que Oliva, que se había aferrado a un poste del alumbrado público recibió un disparo en la espalda y trasladado herido al interior del otro vehículo policial.

Posteriormente, uno de los efectivos subió al 128 y junto a los dos móviles del Comando Radioeléctrico se trasladaron a una zona descampada del Chateau Carreras, en la ciudad de Córdoba, donde fueron fusilados aduciendo que habían intentado eludir, efectuando disparos, un supuesto control policial.

Por su parte, el abogado, Claudio Oroz, aseguró que “no nos debemos olvidar que el comando radioeléctrico era la tropa de choque y de ocupación territorial, de aparición inmediata cuando había un hecho”.

Además ratificó que “hemos podido también probar en esta causa que incluso con anterioridad hubo detenciones que las terminaron la D2 pero que las hacia el comando radioeléctrico.  Era un control fundamental”, expresó el letrado, al tiempo que confirmó que “hoy quedo demostrado que ellos también secuestraban y fusilaban”.

Asimismo explicó que “ahora lo que queremos es empezar (el juicio de) La Perla urgentemente, sabemos que hay problemas aun en la causa pendiente en apelación, pero entendemos que antes de mediados de año tienen que estar resuelta cuestión de que a fin de año Córdoba pueda conocer lo que pasó en el campo de concentración La Perla, en el campo de concentración La Reviera”. 

La titular de Abuelas Córdoba, Sonia Torres, también extendió el pedido de que el juicio de La Perla inicie este año.

“Esto (la sentencia) refuerza los juicios que van a venir ahora, queremos que los juicos se hagan ya”, explicó Torres y agregó que “tenemos 400 jóvenes que están aun esclavos de los militares”.

Angel Villanueva, hermano de Ana, y único querellante en la causa denominada "Roselli", dijo que "acá hubo un juicio justo, indicó en declaraciones a la prensa, donde hubo genocidas que los sentamos en el banquillo de los acusados y por las pruebas contundentes, el tribunal dictaminó que debían cumplir una sentencia a prisión perpetua".

"Con esta sentencia se cierra un capítulo muy doloroso, pero también comienza otro de lucha y compromiso para que se continúe con estos juicios y se termine con la impunidad", concluyó.

Por su parte, María Cristina Villanueva, señaló que