Foster destacó las nuevas posibilidades con el gobierno de Néstor y el rol de las Madres
El filósofo y ensayista Ricardo Forster manifestó que "si estamos aquí en este lugar tan precioso es porque no nos han vencido, y si no nos han vencido es en gran medida porque están las Madres, que son las Madres de todos nosotros", en una charla en el Auditorio Juana Azurduy de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (UPMPM), en el marco de las actividades de repudio al golpe cívico-militar.
Forster, uno de los gestores del espacio Carta Abierta se refirió, ayer por la tarde, a las complicidades y las resistencias en torno a la dictadura.
Resaltó el papel de las Madres señalando "su fuerza, su vitalidad, su coraje, su tesón, su moral".
Agregó que "si uno tuviese que elegir a lo largo de la historia argentina el momento de mayor dolor y de mayor riesgo, el momento de mayor valentía, de mayor soledad; y al mismo tiempo el momento de mayor presencia de la ética en el tiempo más oscuro y horroroso, claramente las Madres ocupan el lugar de la virtud en la sociedad argentina”.
“Cada 24 de marzo cada uno sabrá que le pasa interiormente reflexionó Foster, “dónde estaba, con quiénes estaba”.
Destacó que “cada generación, cada época, vuelve a citar al pasado y lo transforma”, para subrayar que “el pasado es lo que cada día hacemos con él, el pasado vuelve a vivir cuando lo volvemos a citar”.
El filósofo distinguió en la charla que brindó en el Auditorio de la UPMPM, lo que era recordar un 24 de marzo en la década del 90 comparando con la actualidad, a la que definió como "un momento en que se vuelve a abrir la posibilidad de juntar esas tres palabras sobre las que siempre hemos dado vueltas: memoria, verdad y justicia”.
“A partir del 2003 la historia produjo una inversión, un giro inesperado” describió el ensayista, “que encarnó en una política de derechos humanos”.
En cuanto a “estos 24 de marzo de estos últimos años, estamos yendo a la única reparación que del pasado podemos hacer, que es la reparación de la memoria y de la justicia”, expresó.
"En nuestra sociedad", dijo, haciendo referencia al recuerdo de los desaparecidos, que “la única redención posible es la consistencia de la memoria, que esos miles estén entramados en nuestras voces, en nuestros cuerpos, en nuestros pensamientos, en nuestros ideales y que al mismo tiempo la justicia castigue a los genocidas”.
Acerca del papel que asumió esa generación aclaró “que salieron a la vida, al mundo, a la historia porque creían que se podía cambiar ese mundo, esa vida y esa historia.”
Sobre la juventud actual, Ricardo Foster manifestó que “hoy los jóvenes no tienen que sentir nostalgia, porque en esta época también se abren las oportunidades para reconstruir la potencia transformadora”.
Habló también de la permanencia de las utopías describiendo a los“puentes de ida y vuelta que sólo la pasión, que sólo la memoria puede reconstruir y que permite que las generaciones más jóvenes puedan ir hacia atrás para recoger esas ideas”.
Ricardo Foster añadió que “no se trata sólo de hablar de la dictadura como el horror, como la muerte, como el final, sino que se trata de decirle al terrorismo de Estado, a la dictadura que no hubo violencia, terror -por más brutal que haya sido- que haya logrado clausurar de una vez y para siempre esa herencia que nosotros venimos a recoger. Y esta es la victoria”.
El 24 de marzo de 1976 para Forster, uno de los intelectuales fundadores de Carta Abierta, “se quebró la historia argentina, se produjo un antes y un después, un giro brutal”. Enumeró los estragos causados por la dictadura, las estrategias compartidas de las grandes corporaciones económicas y los funcionarios militares.
“El poder en Argentina siempre mató” sintetizó. “Se trataba de inocular el terror en los cuerpos –dijo citando al filósofo León Rozitchner- para que incluso en el futuro más lejano ese terror siguiese funcionando como una glándula tal como la imaginó Oesterheld en sus personajes: los manos”.
Denunció la complicidad de la cúpula eclesiástica y de los medios de comunicación al aclarar que: “Sin la prensa, sin el aparato comunicacional no hay poder, no hay dictadura que pueda sostenerse”.
En relación a las tradiciones políticas aseguró que “solo están vivas en la medida en que son capaces de revisar su propia historia”.
A modo de conclusión de la charla, Ricardo Foster celebró que hoy “se abren las posibilidades reales de meterse en el pus que emana de ese mundo corporativo de muchos de los que hoy siguen estando en los mismos lugares” en referencia a las complicidades de los grupos económicos.
“La Argentina es el único país del mundo que ha juzgado y está juzgando a todos los responsables del terrorismo de Estado” aseveró. La política de juzgamiento según Forster, “nos vuelve un poco mejores y nos permite ser soñadores de sueños ya soñados.
Aquellos que se soñaron en otro tiempo argentino y que siguen vivos entre nosotros”.