Para Balza la dictadura fue a la guerra para revitalizar el alicaído y genocida régimen

22/03/2012
Nacionales - Malvinas Argentinas
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Destacó el valor de los que pelearon con dignidad. Aseguró que los miembros de la Junta Militar y otros altos mandos “se borraron cobardemente cuando comenzó el ruido de combate y silbó la metralla”

El general (RE) Martín Balza dijo hoy que la dictadura militar instaurada en 1976 apeló al "sentimiento Malvinas" con el objetivo de "revitalizar el alicaído y genocida régimen", aunque destacó "el valor de los que pelearon con dignidad".

Balza, que participó como coronel de artillería en la guerra de 1982, fue jefe del Ejército (1991-1999) y es ahora embajador en Costa Rica, señaló "la cobardía y la impericia de la mayoría de los altos mandos que condujeron política y militarmente" la guerra en 1982.

"Los miembros de la Junta Militar (general Leopoldo Galtieri, almirante Jorge Anaya y el brigadier Basilio Lami Dozo) y otros altos mandos que visitaron las islas, y se fotografiaron en ellas antes de que se iniciara la guerra, se borraron cobardemente cuando comenzó el ruido de combate y silbó la metralla", dijo Balza a Télam, que consultó su opinión por mail.

Además, los altos mandos "no asumieron su responsabilidad ante la derrota, iniciaron un proceso de `desmalvinización` y no rescataron los valores de la gesta en el campo táctico" o de combate, "donde mueren las palabras", expresó.

El ex jefe del Ejército precisó que la guerra de 1982 en el Atlántico sur "tuvo casi la misma duración que la del Golfo, en 1991", y fue además "el primer conflicto de la era misilística", como la califican algunos historiadores.

Balza distinguió en la estrategia británica una primera etapa de desgaste, "a partir del 7 de abril, (que) consistió en la amenaza marítima, sanciones económicas junto con sus aliados de la OTAN, gestiones diplomáticas y un efectivo empleo de la acción psicológica".

"La segunda (etapa) buscó la batalla decisiva mediante un cerco marítimo, aéreo y terrestre a partir del 1º de mayo", facilitada "por la ejecución de una defensa lineal carente de profundidad, movilidad y reservas".

En su extensa y pormenorizada respuesta, bajo la forma de reflexiones sobre la guerra, Balza aludió a una "errónea apreciación" estratégica basada en "dos supuestos: la no reacción británica" y "el apoyo o neutralidad de los Estados Unidos".

"Ello era desconocer la historia de esos países y de las guerras, además del contexto internacional de la época, por parte de un gobierno seriamente desprestigiado por las gravísimas violaciones a los derechos humanos", reflexionó.

Además, "la impericia, soberbia e incapacidad llevó a los altos mandos del `recuperar para negociar` al `reforzar e ir a la guerra`", tras el desembarco del 2 de abril. Sustancial diferencia y máxima insensatez, el descartar lo posible buscando lo inalcanzable", subrayó.

"La dictadura y sus secuaces confundieron -con premeditada intencionalidad- un objetivo circunstancial, subalterno y bastardo, como era revitalizar el alicaído y genocida régimen, con una gesta aglutinadora y legítima, de reivindicación de algo incuestionablemente argentino. Jugaron con el `sentimiento Malvinas`, por el cual combatimos", dijo Balza.

Los altos mandos también "obviaron principios elementales de la guerra", entre ellos los "dos condicionantes básicos" en una guerra insular como la de Malvinas, a 700 kilómetros del continente: "dominio del mar; dominio o superioridad aérea local".

"Ambos condicionantes los poseían los británicos y ello facilitó la operación enemiga en dos fases: la primera, predominantemente naval, entre el 1º y el 20 de mayo; la segunda, predominantemente terrestre, entre el 21 de mayo y el 14 de junio", dijo Balza.

Según el ex jefe del Ejercito, las fuerzas argentinas "fueron eliminadas por partes: primero, nuestra Flota de Mar, que se automarginó del conflicto sin siquiera intentar disputar el espacio marítimo; segundo, la Fuerza Aérea y la Aviación Naval, debido a las importantes pérdidas sufridas, a pesar de los reconocidos éxitos iniciales y la excelente profesionalidad evidenciada; por último, los efectivos terrestres del Ejército y de la Infantería de Marina, cuando el estrangulamiento terrestre cerró definitivamente el previsible cerco total que condujo a la inevitable rendición".

Balza explicó que los jefes militares se habían capacitado sólo "para conducir un Ejército que actuara como fuerza política y de ocupación (a partir de 1955) en su propio país -en el contexto de las otras fuerzas y de una parte de la dirigencia política".

Por tanto, "descuidaron el adiestramiento profesional para enfrentar un conflicto convencional y no una represión ilegal contra su propio pueblo dentro de nuestras fronteras".

Balza dijo que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), creado en 1947 al comenzar la Guerra Fría, "en 1982 -hoy aún más- es un instrumento más inútil que un libro de quejas".

El ex jefe del Ejército subrayó que "las Malvinas son incuestionablemente argentinas desde el punto de vista histórico, geográfico y jurídico, usurpadas en 1833 y desde entonces ilegítimamente ocupadas por el Reino Unido".

"La forma de recuperarlas no es la guerra, sino hacer valer en los principales foros internacionales nuestros indiscutibles derechos ante un anacrónico colonialismo británico. Comparto totalmente la posición de nuestro Gobierno actual: negociar respetando los intereses y la forma de vida de los isleños, obviamente no los deseos", resumió.