Sonia Torres se mostró esperanzada de que juzguen a los genocidas
La fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo filial Córdoba, Sonia Torres, aseguró que más allá del dolor que significa recordar un nuevo aniversario del golpe de Estado, "ahora se lo puede hacer desde la esperanza de que los genocidas serán enjuiciados, como corresponde".
"A partir de los dos últimos gobiernos, logramos lo que no habíamos conseguido antes: disponer de las herramientas para continuar la búsqueda de nuestros nietos, y para llevar ante los estrados judiciales a los genocidas", dijo a Télam la dirigente.
Ante la pregunta acerca de qué siente cada 24 de marzo, Torres no ocultó su emoción: "se acentúa el inevitable dolor, pero se potencia la esperanza, dado que los objetivos que nos propusimos los organismos, memoria, verdad y justicia, no están del todo cumplidos, aunque se ha avanzado mucho desde 2003".
"Aún hay genocidas en libertad, recibimos amenazas por pedir que los juicios se aceleren y a las Abuelas nos falta encontrar 400 jóvenes sin identidad, que viven esclavos de las familias de aquellos militares", detalló la dirigente de más de 80 años.
Amén de las dificultades, Torres enfatizó: "todo cambió a partir de 2003, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner, al mes de asumir, se reunió con nosotras y nos dijo que el tema de los derechos humanos iba a ser una política de Estado, y lo cumplió".
"A esto lo continúa Cristina (Fernández de Kirchner), con su fuerza, amor y perseverancia. Por ende, las Abuelas y los demás organismos (defensores de los derechos humanos) ya no estamos solos, aunque el dolor siempre está presente", insistió Torres.
Torres tampoco oculta su satisfacción, porque, "pese a los muchos y numerosos escollos", los juicios penales contra los responsables del terrorismo de Estado "se están desarrollando y en Córdoba se celebrará este año (posiblemente, a partir del 12 de junio) el relacionado con La Perla".
"Por La Perla (centro clandestino de detención) pasaron más de 2.500 personas, entre presos políticos, estudiantes y obreros. Sobrevivieron 17, gracias a cuyo testimonio pudimos armar este rompecabezas que fue el secuestro, tortura y muerte de nuestros hijos, así como el nacimiento de algunos de nuestros nietos", precisó la dirigente.
Torres, que fue distinguida por la Legislatura cordobesa por su lucha y compromiso, remarcó: "si bien hubo 22 embarazadas desaparecidas en Córdoba, sólo recuperamos cuatro nietos. Los otros, seguramente, continúan en familias ligadas al poder, esclavos de las familias de aquellos militares".
Tras destacar que el símbolo del terror en Córdoba es Luciano Benjamín Menéndez (ex titular del III Cuerpo de Ejército), que "comandaba 10 provincias y que se sentía dueño de la vida y de la muerte de todos", enfatizó: "los juicios permiten que, a diferencia de lo que pasó con nuestros hijos, los genocidas sean juzgados".
La dirigente dejó un mensaje final: "el cobarde y feroz atentado que sufrieron nuestros hijos y nietos, y que desgarró nuestros corazones y que cambió la vida de 30.000 familias para siempre, hace que ahora sólo sobrevivamos para poder pedir memoria, verdad y justicia para las generaciones futuras.
En 2006, Sonia Torres recibió de las manos del entonces presidente Kirchner el premio Azucena Villaflor, en reconocimiento por su trayetoria en defensa de los Derechos Humanos.
El premio es entregado desde 2003 y fue instituído por decreto presidencial en reconocimiento a los ciudadanos y entidades destacados por su trayectoria en defensa de los derechos humanos.