Rozanski destacó la imagen que Argentina tiene en el mundo sobre los juicios por delitos de lesa humanidad
El presidente del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, Carlos Rozanski, aseguró que en el mundo "admiran y respetan" a la Argentina por el juzgamiento a los genocidas.
"Tanto en la región como en algunos países de Europa la imagen de nuestro país es de un respeto y de admiración de una magnitud antes nunca pensada", dijo Rozanski durante una entrevista con Télam.
Consultado sobre la política de derechos humanos del gobierno, detalló que "la designación de nuevos jueces de la Corte Suprema significó un acto de extraordinaria trascendencia porque permitió el espacio para los actuales juicios por delitos de lesa humanidad".
Sostuvo que ello, además, "abrió el camino para la consolidación de una justicia verdaderamente democrática que permita extender el campo de los derechos humanos contenidos en las convenciones de la Constitución Nacional, al resto de la sociedad, no sólo a las víctimas de delitos de lesa humanidad".
"Esa tarea, junto al aporte invalorable de los organismos defensores de los Derechos Humanos, es la que asombra al mundo entero porque muestra que una nueva realidad es posible y que aquellos paradigmas contenidos en la Constitución, pueden bajarse a la vida cotidiana", prosiguió.
Subrayó "el valor de un gobierno que apoye este proceso" y manifestó que "el espacio generado en la sociedad a lo largo de estas décadas lo trasciende y es patrimonio del conjunto de la comunidad que lo convalida".
Sobre la imagen del país en el exterior, sostuvo que "si bien Maradona y Messi son la primera frase que se percibe asociada a la palabra `Argentina`, inmediatamente, se escucha una referencia a los juicios que se llevan a cabo por las violaciones a los derechos humanos producidas en la década del 70".
El magistrado que llevó adelante seis juicios vinculados a violaciones a los derechos humanos evaluó que en todos los casos "esa alusión es elogiosa respecto del país y de los jueces argentinos" y opinó que ello "no es poco, en un mundo más acostumbrado a la impunidad que a la justicia".
El juez manifestó que juzgar a los genocidas "significa el irreemplazable camino hacia la verdad, la justicia, la reparación y la memoria, pilares de nuestro sistema democrático actual y garantía de no repetición de semejantes atrocidades".
"Oponerse a los actuales juzgamientos es sinónimo de impunidad y no es tolerable aunque se lo pretenda bajo cualquier excusa basada en supuestas reconciliaciones", planteó, aunque reconoció que "algunos jueces no están de acuerdo con el proceso".
En tanto explicó que "ningún sistema legal está pensado para realizar juicios 30 años después de los hechos, lo que obliga a adaptar constantemente los procedimientos a la realidad de víctimas, testigos e imputados de avanzada", graficó y detalló que "la dificultad para contar con los espacios adecuados a ese volumen de juicios es evidente".
Afirmó que "algunos de los jueces que tienen a su cargo las investigaciones en la instrucción y luego, de celebrar los juicios, no están de acuerdo con el proceso que se está viviendo y en algunos casos incluso se identifican con los imputados”.
"Eso fue motivo del alejamiento de algunos magistrados y fiscales, la denuncia e investigación de varios por su actuación durante la dictadura y también en las actuales causas", señaló.
Rozanski consideró que "las razones para esas resistencias son ideológicas y en sentido contrario al importante rol que le cabe a la Corte Suprema y Tribunales inferiores, forman parte de la deuda pendiente de renovación de un sector de nuestro Poder Judicial".
"Esa renovación se irá realizando a medida que en los concursos para cubrir las vacantes producidas, se dé prioridad a lo que la propia ley vigente señala al respecto, es decir la vocación democrática de los candidatos", finalizó.
Rozanski también dijo que "la reconciliación en cualquier sociedad es sólo posible a partir de actos de justicia y nunca de impunidad".
Al cumplirse 36 años del golpe cívico-militar, el magistrado analizó que "todo cambió en la sociedad argentina porque las tragedias y las atrocidades son lógicas productoras de cambios".
"En genocidios como el ocurrido en nuestro país, la irradiación del terror generado en los años de la dictadura se extiende hasta nuestros días", afirmó y agregó que "marcó transversalmente la sociedad, las víctimas directas y el resto de la comunidad elaboraron diferentes estrategias tanto de simple sobrevivencia como de resiliencia".
De acuerdo al juez, "ese largo proceso de décadas dio sus mejores frutos a partir de la labor de los organismos defensores de los derechos humanos, con la designación de la actual Corte Suprema y la integración de las sucesivas cámaras legislativas".
Afirmó que "sólo con los tres poderes del Estado, con lógicas diferencias pero pensando igual respecto del paradigma de derechos humanos de la Constitución, fue posible llegar al modelo que marca la etapa actual en esa materia".