Los 100 primeros días de gestión de De la Sota

16/03/2012
Provinciales - Gobierno de la Provincia de Córdoba
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Conflictos a medio resolver, una baja en el gabinete, incertidumbre en la relación con la Nación y propuestas cumplidas

Con conflictos a medio resolver, una baja en el gabinete de funcionarios, la incertidumbre respecto a los fondos que adeuda la Nación a la provincia y las principales propuestas de campaña en ejecución con algunos inconvenientes, el lunes se cumplen 100 días de la tercera gestión, aunque no consecutiva, del gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota.

El 10 de diciembre de 2011 De la Sota recibió de su antecesor Juan Schiaretti la falta de respuesta del Gobierno Nacional por la deuda que mantiene con Córdoba por el déficit de la Caja de Jubilaciones, distanciamiento que se profundizó cuando tras su triunfo el 7 de agosto el actual mandatario le daba nacimiento alcordobesismo” que tendría poca vida después del contundente triunfo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias y su posterior consagración en las generales de octubre.

Si bien al cumplirse un mes de su victoria intentó aclarar que “cordobesismo” no significa ser opositor al gobierno nacional sino que implica ejercer una defensa por los intereses de la provincia, no se esforzó por acortar la brecha que lo distancia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, a 100 días de su asunción De la Sota intenta zanjar las diferencias que lo separan del Gobierno Central a través de diversos encuentros con funcionarios nacionales, para poder contar con los fondos que le corresponden a la provincia y así dar continuidad a la obra pública, entre otras cuestiones, en un contexto financiero internacional turbulento producto de la grave crisis en Europa y Estados Unidos.  

Otro de los conflictos que recibió De la Sota de su antecesor y que no pierde vigencia es el mantenido con los trabajadores de la salud que mantiene resentida la atención en hospitales provinciales.

Al reclamo por mejoras salariales en el polo sanitario se sumaron también los docentes que no comenzaron con el ciclo lectivo el día previsto e iniciaron una serie de medidas de fuerza que sólo se suspendieron luego del dictado de la conciliación obligatoria y los esfuerzos del Gobierno Provincial por mejorar la propuesta oficial.

Por el lado del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), De la Sota no tuvo que enfrentarse a un paro general al poder responder su pedido de mejora salarial y renovación de contratos que se formalizó con la firma de un acta acuerdo entre el gremio y los funcionarios provinciales.

A menos de 100 días el Ejecutivo Provincial sufrió su primera baja, luego que Alejandro Mosquera presentara su renuncia al frente de la Secretaría de Comunicación Pública argumentando problemas de salud y por prescripción médica, si bien nunca estuvo claro cual fue su función dentro del gabinete ya que no era ni vocero ni se encargó de la comunicación del gobierno.

De la Sota también tuvo que lidiar con la polémica que desataron las grandilocuentes obras que encaró Juan Schiaretti ya que las vacilantes instalaciones demostraron el innecesario apuro de su inauguración.

De esta manera, los miembros del Gabinete Provincial tuvieron que salir a defender la nueva Terminal de Ómnibus luego que se inundara en varias ocasiones o responder por el derrumbe de mampostería en la nueva Casa de Gobierno.

Al igual que sucedió durante la gestión de Schiaretti pero en contraposición a lo ocurrido en su segundo mandato, De la Sota inició su tercer gobierno con el pie derecho en su relación con el intendente radical Ramón Mestre.

Y así se vio reflejado en su discurso de asunción el pasado 10 de diciembre en el que se comprometió a cooperar con Mestre para “hacer todo lo mejor en bien de la ciudad”, a la vez que le deseó buenos augurios para su gestión.

Los buenos deseos y el espíritu conciliador entre dos mandatarios de distinto signo político no quedó sólo en un discurso, y la buena relación se demostró cuando De la Sota y Mestre sellaron un acuerdo para refinanciar la deuda que el municipio mantiene con la provincia, y cuando De la Sota puso a disposición de Mestre toda su estructura ministerial para colaborar en la reconstrucción de la ciudad, luego de los avatares que dejó la histórica tormenta desatada a fines de enero.

En cuanto a los principales ejes de campaña, De la Sota logró en estos 100 días concretar la mayoría de sus propuestas, algunas de las cuales superaron ampliamente las expectativas.

Ese fue el caso del boleto educativo gratuito, donde el gobernador esperaba contar con 60 mil beneficiarios y ya superan los 150 mil, ocasionando inconvenientes en la impresión de los boletos y en la falta de bocas de expendio de los mismos.

Además está en vigencia la entrega de medicamentos gratuitos para los pacientes ambulantes de los hospitales públicos y la exención impositiva para los espectáculos artístico-culturas, medida que contribuyó a que Córdoba tuviera récord en turismo.

También, De la Sota lanzó el programa de becas que le dará la posibilidad a dos mil mejores promedios de escuelas públicas y privadas de recibir $1.500 mensuales durante toda la carrera universitaria y $1.000 para las carreras terciarias, como turismo, informática, alimentación y metalmecánica, medida incluida en su plataforma electoral.

Asimismo, este mes comenzó con la reactivación del Programa Primer Paso que le permitirá a unos diez mil jóvenes cordobeses acceder al empleo formal; mientras que desde el Banco de Córdoba se está armonizando lo necesario para relanzar la línea de crédito que posibilitará a los ciudadanos la adquisición de viviendas construidas o construirlas en terrenos propios, otras dos propuestas en camino de concreción.

En síntesis, los cien primeros días son importantes porque muestran si un líder está capacitado para gestionar una transición o, como en este caso, marcar diferencia a favor cuando se trata de la continuidad de un mismo signo político.

A los ciudadanos, estos cien primeros días les sirven para calibrar si como electores tomaron la decisión correcta al optar por un candidato.

El estadounidense Franklin D. Roosevelt fue el primer presidente en acuñar el término de los “cien primeros días” y en usarlo con fines comunicativos, ya que llegó al poder en el cuarto año de una crisis económica de alcance mundial y necesitaba transmitir capacidad de reacción ante ella y mostrar resultados que cambiaran la situación; al tiempo que debía generar confianza y optimismo a la ciudadanía y a los mercados.

Los cien primeros días de Roosevelt, además de permitirle la aprobación de 15 leyes importantes en el Congreso, marcaron un precedente e inauguraron una nueva manera de medir los tiempos en la política.