Los recargados cien primeros días de Mestre

16/03/2012
Municipales - Ciudad de Córdoba
alternative
Orden y autoridad en el municipio. Aumento de impuestos y tarifas. Privatización de la Crese. Buena relación con la provincia y la nación, y una catástrofe natural

El actual intendente de la ciudad Ramón Mestre cumplirá el lunes sus primeros cien días de gestión y, aunque estos primeros tres meses fueron agitados para la ciudad de Córdoba, el mandatario capitalino no puede ostentar ningún logro destacado ni grandes propuestas de campaña cumplidas.

Dicen que los cien primeros días de un gobierno son importantes porque muestran si un líder está capacitado para gestionar, lo que se vislumbra en el paso de ser la oposición a ser el gobierno.

En efecto, Mestre se dedicó justamente a criticar dura y constantemente a su antecesor Daniel Giacomino y a hacer todo lo contrario a éste: agudizar el poder de policía del Ejecutivo Municipal.

De esta manera, la ciudad se enteró desde diciembre en delante de numerosas clausuras, de medidas económicas para mejorar la recaudación municipal y evitar la evasión como así también vio mayor cantidad de inspectores en las calles.

También se recortaron las horas extras a los trabajadores municipales, se comenzó a implementar el control digital del ingreso a los trabajadores de la administración pública municipal, y se anunció que en adelante sólo se podrá ingresar a un cargo en el municipio mediante concurso público.

El intendente también puede arrogarse una relación sin conflictos visibles hasta el momento con el sindicato de trabajadores municipales (SUOEM) y haber iniciado sin inconvenientes el ciclo lectivo en las escuelas municipales, en un contexto convulsionado tanto en el ámbito de la educación provincial como nacional.

Otro punto positivo logrado hasta el momento es la concreción, sin dubitaciones, del paso del cospel a la tarjeta electrónica para el pago del transporte urbano de pasajeros que tantos dolores de cabeza trajo a Giacomino.

Finalmente Mestre puede ostentar una cordial relación tanto con el gobierno nacional, teniendo en cuenta que es el máximo referente de la renovación dentro de la Unión Cívica Radical, como así también con el gobierno provincial que lo respaldó para afrontar la histórica tormenta que sufrió la ciudad este verano, con la beneficiosa refinanciación de la deuda municipal, y hasta en el préstamo financiero para poder pagar los sueldos del mes de enero.

Sin embargo también se dice que estos cien primeros días son con los que un gobierno cuenta para demostrar a los electores que han tomado la decisión correcta, es decir: para causar una buena primera impresión que les permita transitar los próximos años sobre terreno firme.

En este sentido, el intendente planteó un escenario un poco más complicado, tomado medidas que fueron cuestionadas públicamente tanto por lo drásticas como por los inconvenientes que trajeron para la ciudad.

Apenas asumido, el jefe comunal capitalino arremetió con la creación de un nuevo impuesto para financiar la realización de cloacas en la ciudad, un revalúo del impuesto inmobiliario que en algunos casos implico aumentos de más del 100% y la suba del boleto del transporte urbano de pasajeros que pasó de valer $2.50 a $3.20.

Sumado a esto, pasaron también vertiginosamente por el Concejo Deliberante la nueva Carta Orgánica y el Plan de Reordenamiento Municipal que, al igual que los anteriores, sólo fueron sancionados con los votos de los concejales radicales.

Además, Mestre avanzó en la privatización de la Crese mediante contratos que, hasta el momento, no se conocen y con un gasto que, toda la oposición coincide, va a ser muy superior al actual mientras prepara el terreno para que la empresa estatal de transporte (Tamse) transite por el mismo curso.

Todos los hechos confirman que a cien días de asumir Mestre, más que cumplir propuestas de campaña, ordenó la Municipalidad de Córdoba ratificando su poder de policía, aumentó impuestos y tarifas y privatizó las empresas de la ciudad de Córdoba.

En este marco, Mestre deberá transitar por un camino complicado en el que dependerá económicamente de los fondos que puedan transferirle la nación y la provincia para poder ejecutar obras públicas, teniendo en cuenta que gran parte del presupuesto alcanza para pagar los privilegiados sueldos de los municipales y mantener con escasez los servicios mínimos e indispensables.

Caso contrario, el actual intendente podrá optar por realizar el maquillaje de una ciudad devastada por tres destrozas gestiones que permita poner en funcionamiento un municipio acostumbrado a no cumplir siquiera con las funciones básicas del estado.

Con algo tan elemental y sencillo, Mestre podrá diferenciarse de sus antecesores y cumplir en estos primeros cien días de gestión con su gran promesa de campaña: Orden y Autoridad; dos características que definieron históricamente al mestrismo.

El término de los “cien primeros días” fue acuñado por el estadounidense Franklin D. Roosevelt quien lo utilizó con fines comunicativos, ya que llegó al poder en el cuarto año de una crisis económica de alcance mundial y necesitaba transmitir capacidad de reacción ante ella y mostrar resultados que cambiaran la situación; al tiempo que debía generar confianza y optimismo a la ciudadanía y a los mercados.

Los cien primeros días de Roosevelt, además de permitirle la aprobación de 15 leyes importantes en el Congreso, marcaron un precedente e inauguraron una nueva manera de medir los tiempos en la política.