Países de la UE firmaron el tratado de disciplina presupuestaria

02/03/2012
Internacionales - Eurozona / Crisis Financiera
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Lo firmaron los 25 líderes socios con el objetivo controlar sus gastos y evitar nuevas crisis de deuda. El tratado obliga a incorporar en sus Constituciones la denominada regla de oro

Los jefes de Estado y gobierno de de la Unión Europea (UE) firmaron hoy en Bruselas el Tratado fiscal que obliga a una mayor disciplina presupuestaria, como método para prevenir nuevas crisis de deuda.

La iniciativa, firmada por 25 socios comunitarios –sólo quedaron fuera el Reino Unido y República Checa- debería funcionar como arma de disuasión ante cualquier tentación de caer en gastos excesivos y repetir crisis de deuda "a la griega".

Sin embargo, en el mismo ámbito donde Europa decidía normas más estrictas para el control de déficit y deudas públicas, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, desafió a sus pares al anunciar un objetivo de reducción de déficit del 5,8% en lugar del 4,4% pactado por la Comisión.

Se trata de una decisión sin precedentes hasta la fecha que, según el jefe del Ejecutivo español, se tomó amparándose en la "soberanía" del país. "Es una decisión soberana de España", subrayó en la rueda de prensa final del Consejo Europeo de primavera en la capital belga, informó la agencia de noticias DPA.

A falta todavía de una mayor coordinación económica (y sobre todo fiscal) entre los socios, la movida unilateral de España supone alejarse, aunque sea puntualmente, del corsé que consagra el nuevo Tratado firmado hoy también por Rajoy.

Poco antes del anuncio de España, los jefes de Estado y gobierno de 25 de los 27 socios rubricaban el Tratado del control fiscal que obliga a una mayor disciplina presupuestaria como método para prevenir nuevas crisis de deuda en Europa, donde hay, hasta la fecha, tres socios rescatados por la UE y por el Fondo Monetario Internacional (FMI): Grecia (dos veces), Irlanda y Portugal.

La mayor parte de líderes europeos estamparon su firma en el nuevo texto, patrocinado por Alemania y Francia, aliados en el "eje franco-alemán" que preconiza la austeridad como regla, con una mayor disciplina en materia de déficit y deuda  públicas, con objetivos obligatorios de "equilibrio presupuestario".

El Tratado obliga a incorporar en las constituciones nacionales (España ya lo hizo) la denominada "regla de oro", que limita el déficit estructural al 0,5% del producto interno bruto (PIB). También contempla sanciones casi automáticas para los socios que superen el límite del 3 por ciento del PIB.

No obstante, a pesar de que el camino legal del texto parecía expedito, a último momento Irlanda anunció que lo someterá a referendo, lo cual supone un obstáculo imprevisto. Pero independientemente del resultado de la consulta, el texto entrará en vigor cuando lo aprueben 12 de los 17 socios de la eurozona.

Para la canciller alemana, Angela Merkel, con la firma del nuevo Tratado la UE buscó dar "una señal fuerte de que hemos aprendido de la crisis, entendimos las señales y que en el futuro seremos una Europa unida políticamente", aseguró. "Se trata de un hito en al historia de la Unión Europea", agregó.

"El Tratado es la prueba tangible de que todos los Estados miembro son responsables y no desean volver a reabrir el capítulo de la crisis. El texto reforzará la credibilidad de la eurozona y a largo plazo la credibilidad del conjunto de la UE", aseguró por su parte, el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen.

En palabras del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el Tratado supone un "antes y un después" en la crisis.

El texto es el mejor ejemplo de la "cultura de la estabilidad financiera, que es un prerrequisito para una auténtica unión económica", subrayó.