Un logro que duele
El represor Luciano Benjamín Menéndez desistió de la defensa oficial para el próximo juicio que enfrentará en Córdoba por los crímenes de la dictadura, previsto para el 8 de octubre.
El ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, condenado a prisión perpetua el año pasado tanto en Córdoba como en Tucumán, será defendido ahora por Alejandro Cuestas Garzón, quien ya actuó como abogado de uno de los jefes del centro clandestino de detención de La Perla.
Este nuevo juicio está destinado a analizar el secuestro, tortura y crimen de el subcomisario Ricardo Fermín Albareda, ocurrido en 1979, además de los tormentos sufridos por otras 9 víctimas.
Su ahora abogado Cuestas Garzón defendió en el juicio pasado a uno de los ex jefes de La Perla, el más trágico centro clandestino de detención del interior del país, Jorge Exequiel Acosta, quien fue condenado a 18 años de cárcel.
La semana pasada en la causa conocida como "Barreiro", en la que se investigan crímenes anteriores al golpe de estado, Menéndez recusó a la jueza Cristina Garzón de Lascano y a la fiscal Graciela López de Filoñuk, al considerar que no son independientes.
Semejante represor sanguinario, hoy se puede dar el lujo, casi ofensivo para una sociedad que padeció durante años su intolerancia, de hablar de independencia en el marco de una democracia que nació y creció sobre los cimientos de los huesos y la sangre de quienes él mismo asesinó e hizo desaparecer. Un logro que duele.