Policía reprime a manifestantes en Grecia, mientras los legisladores debaten reformas

12/02/2012
Internacionales - Eurozona / Crisis Financiera
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El Parlamento de Atenas define la aprobación de las medidas de austeridad exigidas por acreedores internacionales a cambio de un segundo rescate para evitar el default

La Policía de Grecia reprimió  hoy con gases lacrimógenos a los manifestantes opositores al plan  de   ajuste concentrados frente al Parlamento en Atenas, mientras en  el interior de ese cuerpo legislativo se debate la aprobación de  las medidas de austeridad exigidas por acreedores internacionales a  cambio de un segundo rescate para evitar el default.

Desafiando el descontento público y a los casi 100 mil  manifestantes, los legisladores griegos parecían estar listos para  aprobar un severo plan de ajuste exigido por por la Unión Europea  (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario  Internacional (FMI) y recibir a cambio un segundo rescate de  130.000 millones de euros.

Afuera, las fuerzas antidisturbios se desplegaron en la  emblematica Plaza Syntagma de la capital griega y dispararon  también granadas aturdidoras contra las cientos miles de personas  concentradas en el lugar, informó la agencia de noticias Europa  Press, aunque no detalló si hay heridos.

Las imágenes de la televisión griega muestran numerosos focos  de incendio en la calle y el aire está completamente enturbiado por  el humo. Sólo un pequeño grupo de la multitud se enfrentó con la  policía. Otros portaban pancartas que decían "Alzamiento popular!",  "Son ellos o nosotros!" y "No jueguen todo lo que hemos  conseguido".

Mientras los diputados esperan votar rodeados por las  multitud en la calles que rechaza el ajuste y el gobierno advierte  que rechazar las medidas de ajuste implicaría sacrificios  "inimaginablemente más duros" a los griegos.  

El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, dijo al  Parlamento que Grecia no tiene una salida fácil y que la  alternativa al rescate internacional -la bancarrota y la salida de  la zona euro- sería mucho peor para los griegos.  

"La decisión no es entre sacrificio y nada de sacrificios en  absoluto, sino entre sacrificios y otros inimaginablemente más  duros", dijo en un acalorado debate que se espera se extienda hasta  la medianoche.  

Dentro del Parlamento, Venizelos dijo que el futuro de Grecia  en el núcleo europeo estaba en peligro. "Cualquiera que quiera  seguir en el euro y en la zona euro debe cumplir algunas normas",  advirtió.

"La ley debe aprobarse a medianoche porque el lunes por la  mañana la banca y los mercados financieros deben recibir el mensaje  de que Grecia puede sobrevivir y lo hará", aseveró el ministro.

Hasta el momento, el premier griego no se hizo presente en el  Parlamento, donde el debate comenzó a las 9:00 (hora de Argentina)  y se estima que la votación tendrá lugar sobre la medianoche local,  las 17:00 en nuestro país.

El presidente de la cámara irá llamando a cada diputado por  su nombre, que tendrá que alzarse y responder con un sí o un no.  

A los diputados se les preguntará por tres cuestiones: el  plan conocido como la quita (la condonación de 100.000 millones de  euros de la deuda en manos privadas), el plan de recapitalización  bancaria (necesario para contrarrestar las pérdidas que sufrirán  los bancos con deuda griega) y las medidas de ajuste a cambio del  crédito.

El ajuste supone un recorte de los salarios y las pensiones,  así como el despido de miles de funcionarios. En cuanto a cómo  participará el sector privado en la reducción de la deuda, aun se  desconocen los detalles.  

Para que estos nuevos y duros ajustes se conviertan en ley,  la se precisa una mayoría de los 300 escaños que integran la  cámara. Socialistas y conservadores, los dos principales socios del  gobierno que preside el tecnócrata Papademos constituyen un total  de 236 diputados.

Ayer, los líderes de las formaciones que apoyan al gobierno,  el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) y la conservadora  Nueva Democracia (ND), instaron a sus diputados a seguir la  disciplina de grupo y votar en favor del acuerdo, bajo la amenaza  de sacarles de las listas electorales en las próximas elecciones  -previstas para abril- si no lo hacen.

En los últimos días, seis miembros del gobierno -incluido un  ministro y cinco viceministros-, un diputado socialista y un alto  cargo de ND han dimitido en protesta por el acuerdo.  

Además, más de veinte miembros del PASOK y trece de ND han  anunciado públicamente que no apoyarán las medidas.

Pero aún así, el gobierno griego podría lograr la aprobación  de su texto. Papademos envió anoche un mensaje televisado a la  nación en el que advirtió de que la única alternativa a la firma  del acuerdo es "la bancarrota" y el "caos social".  

"El acuerdo garantiza el futuro de nuestro país en el euro",  explicó el premier, y dijo que ése es el deber de los gobernantes  griegos respecto a las generaciones futuras y la verdadera "actitud  patriótica", en respuesta a quienes acusan al gobierno de haberse  "vendido" a los intereses de la UE y el FMI.

"Los demagogos dicen que es mejor la bancarrota (que el  acuerdo con la troika -formada por la UE, el BCE y el FMI-, pero la  bancarrota sólo creará una explosión social y el caos", afirmó  Papadenos, ex vicepresidente del BCE.

Sin embargo, las medidas de austeridad que exige la troika  -UE, FMI y BCE- a cambio del crédito, provocaron fuerte  contestación social: el martes, el viernes y el sábado hubo huelga  general en Grecia, con un alto seguimiento.  

Con Grecia en su quinto año de recesión, los sindicatos  argumentan que las nuevas medidas de austeridad ahogarán a la  economía. El desempleo en el país mediterráneo alcanzó el máximo de  20,9% en noviembre pasado, y casi la mitad de los jóvenes del país  no tiene trabajo.

Alemania, la mayor economía de la zona euro, aumentó la  presión el domingo cuando dijo que el grupo necesita acciones, no  palabras. "Las promesas de Grecia ya no son suficientes para  nosotros", dijo el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble,  en una entrevista publicada en la edición de hoy del diario Welt am  Sonntag.