Alma
Hace más de sesenta años el mundo entero de estremeció después de que Estados Unidos lanzará la bomba atómica sobre Japón. Sin embargo, como un símbolo de paz, un piano que sobrevivió a la masacre y a la radiación, se dirige a Nueva York para participar en el aniversario de los atentados del 11 de septiembre, que se celebrará en 2010.
Durante los bombardeos a Hiroshima, este piano Yamaha estaba dentro del radio que fue atacado. Milagrosamente y para sorpresa de muchos se salvó.
Por lo mismo, Mitsunori Yagawa, restauró el instrumento y realizó una gira por Japón tocando en conciertos por la paz. El próximo año lo quiere hacer en Estados Unidos, como una forma de mostrar que hay que olvidar los rencores del pasado y enseñarle a las nuevas generaciones que hay que luchar por un mundo pacífico.
La mayoría de nosotros no habíamos nacido durante la Segunda Guerra Mundial, pero sí hemos escuchado historias que nos han conmovido. Mitsunori tampoco fue testigo ni víctima de esa tragedia, pero sí su padre.
Hay ciertas cosas que no se pueden comprar y se convierten en invaluables porque llenan eso que todavía los hombres no hemos podido descubrir pero que sentimos que se estremece ante determinados y contados hechos.
Y cuando este piano toca, aunque nunca lo hayamos escuchado, eso que se estremece, hace que se sienta, porque con poca razón pero con profundas huellas de la historia uno comprende que este instrumento fue averiado por el odio y sus notas, hoy, representan la continuidad de lo mejor de la humanidad, el alma.