Autoridades de Alta Gracia temen que la Unesco reaccione por daños en la iglesia jesuítica
Autoridades de Alta Gracia admitieron hoy su temor ante la eventual reacción de la Unesco, por los daños que una obra de restauración, ya suspendida, provocó en la iglesia jesuítica del siglo XVIII de esa ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por el organismo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
"Tenemos miedo de que ahora se produzca alguna sanción por parte de la Unesco", explicó Miguel Subirá, secretario municipal de Patrimonio Histórico de Alta Gracia, ciudad ubicada a 36 kilómetros de Córdoba. "Sería algo gravísimo para la ciudad", dijo.
Subirá explicó que "lamentablemente, en el proceso de reforma del piso de la iglesia, que encaró el cura parroquial, se produjeron alteraciones y roturas de material colonial muy valioso".
"Las leyes y normas internacionales que declararon a la estancia y a la iglesia jesuítica de Alta Gracia como Patrimonio de la Humanidad son claras en el sentido de que no pueden efectuarse tareas que impliquen algún tipo de deterioro o daño para este patrimonio arquitectónico", recordó.
En consecuencia, dedujo que “si aquí se violaron las leyes vigentes, alguien tendrá que dar explicaciones y responder ante la Justicia".
"Ha ocurrido algo muy grave y los responsables deberán dar una explicación a toda la comunidad de Alta Gracia”, advirtió Subirá.
El antiguo templo "Nuestra Señora de la Merced" integra un conjunto jesuítico con un museo, un obraje y un tajamar, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.
La suspensión de las obras fue ordenada por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos de la Nación y comunicada al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, a la Universidad Nacional de Córdoba y al Arzobispado local.
El presidente de la comisión, Juan Repetto, notificó la suspensión a Marcelo Siderides, cura párroco del templo.
Le comunicó que las obras no podrán reanudarse hasta que se presente -y sea aprobado- un proyecto de recuperación arquitectónica y arqueológica del solar, que debe ser "fiscalizado por el arqueólogo designado, Marcelo Weissel".
Repetto afirmó que "la intervención (que se hacía) en el interior del templo excede ostensiblemente los alcances puestos en conocimiento de la Comisión Nacional por parte de la autoridad parroquial y sus asesores técnicos".
"La excavación, que ha afectado el solado histórico subyacente, su patrimonio implicado y el debido respeto a las sepulturas existentes, no ha podido contar -ni cuenta- con la aprobación de este organismo", remarcó Repetto.
La nota criticó que "los hallazgos efectuados durante el proceso de avance de las obras en el interior del templo no fueron debidamente informados ni ponderados en su valía por la autoridad parroquial y sus asesores técnicos"
"Antes bien, tales elementos fueron objeto de permanente relativización en su valoración cultural", remarcó.
La iglesia fue construida en estilo barroco colonial entre 1743 y 1762 por el sacerdote jesuita italiano Andrea Bianchi; la planta es de forma de cruz romana y el altar es de mampostería, con laminado de oro y al aceite, coloreadas con vegetales sobre yeso, las tallas que allí se observan son muy antiguas.
Según documentos históricos, un antiguo cementerio se encontraba localizado en uno de sus laterales.