Condena por Repudio
Luego de un debate de alto contenido ideológico, los parlamentarios decidieron cambiar la palabra “repudio” del original proyecto de declaración, por “condena” a las acciones destituyentes del grupo de militares hondureños, en consonancia con lo sostenido por los presidentes de sus estados que en el encuentro de la Unión de Naciones de Sur América (UNASUR), manifestaron su preocupación y no su repudio.
“Los presidentes en la UNASUR no aceptaron la declaración de repudio como quería Venezuela, manifestaron su preocupación respecto a eso diciendo que se trata de un régimen que necesita volver a ser democrático, pero no aceptaron el repudio. Si nuestros presidentes no aceptaron el repudio, en nuestro parlamento no debemos manifestar nuestro repudio, porque va en contra de las políticas que nuestros presidentes están manifestando”, aseguró el representante de Brasil, Beto Albuquerque.
Asimismo, en medio del intercambio de ideologías que hacía peligrar la aprobación del proyecto, la parlamentaria de Argentina, Mabel Hilda Müller, propuso eliminar el artículo dos que respaldaba al “legítimo gobierno Constitucional hondureño” y reafirmaba el compromiso del Parlamento “para colaborar en la búsqueda de una solución que garantice el respeto por la democracia”, y así lograr la aceptación por los demás parlamentarios.
En ese sentido, otro de los representantes de Brasil, Germano Bonow, sentenció que “la toma de posición a favor de Zelaya es temeraria”; al tiempo que su coterráneo dijo que se trató de un “golpe entre comillas” y responsabilizó a Zelaya de su propia destitución: “el hecho que ocurrió en Honduras también fue el resultado de una acción del presidente Zelaya”.
El legislador brasilero hacía referencia al llamado a consulta popular que efectuó Zelaya “que fue declarada ilegal por el Supremo Tribunal de Honduras que a su vez fue apoyado por el Congreso”.
La postura encontrada de Brasil fue lo más llamativo de la VI Sesión Extraordinaria del Parlamento del Mercosur, ya que parecieron apoyar la destitución de Zelaya, pero a su vez aseguraron sentirse preocupados por la democracia depuesta.
Por otro lado, Brasil efectuó duras críticas hacia el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, entre otras cosas por las declaraciones vertidas por el líder venezolano en la Unasur, donde afirmó que “vientos de guerra empiezan a soplar”, en relación a la instalación en Colombia de siete bases militares estadounidenses.
“Nos preocupa toda esta idea armamentista que estamos viendo en América del Sur”, manifestó Albuquerque, porque en su país están comprando armamento pesado, submarinos, etcétera, “y eso preocupa. Da una idea de América del Sur inestable políticamente”.
Esta frase expresada por Chávez también fue rechazada por los parlamentarios de Paraguay que sostuvieron que “están levantando banderas de vientos de guerra que fragmentan la unión de Latinoamérica que tanto nos ha costado construir” y se lamentaron “pueblos tan pobres como el nuestro o como Bolivia están comprando armamento pesado”.
Otra de las declaraciones de Chávez criticada por Brasil en la reunión del Parlamento del Mercosur fue con la que advirtió a Colombia de una respuesta militar en caso de ataque al territorio venezolano: “eso no lo estamos oyendo en América Latina dese hace años”, indicó Albuquerque.
Finalmente, sin el apoyo de algunos parlamentarios, aprobaron la condena al golpe de Estado sucedido en Honduras, con algunas modificaciones, sin el respaldo al presidente depuesto Zelaya, pero sosteniendo la bandera de la democracia que tanto le costó conseguir a todos los países latinoamericanos.