Se reanudó el juicio contra represores en San Juan
El ex jefe de la delegación en la provincia de la Policía Federal Argentina, Horacio Julio Nieto, se defendió de los delitos de lesa humanidad que se le imputan, en el marco de la reanudación del juicio a cinco represores que lleva adelante el Tribunal Oral Federal de San Juan.
También declaró el ex decano de la Facultad de Ingeniería Carlos Graffigna, quien negó conocer a supuestos militares infiltrados en las aulas universitarias.
La primera jornada del año, y que dió continuidad al juicio que se le sigue a los imputados Jorge Olivera, Osvaldo Martell, Daniel Gómez, Alejandro Lazo y Horacio Nieto, deparó la primera de las defensas de parte de los imputados, al comenzar la última y definitoria parte del proceso que se calcula terminará en abril.
Fue cuando el ex comisario de la Policía Federal, Horacio Julio Nieto, ejerció una enérgica defensa y negó la veracidad de su firma en un acta relacionada con el operativo que terminó con la vida del militante montonero Daniel Russo, dos días después del secuestro de la modelo franco-argentina Marie Anne Erize, el 15 de octubre de 1976.
Ese acta es el único elemento que involucra a Nieto con el “Caso Erize” y por eso el ex comisario buscó desvirtuar su veracidad.
Nieto sostuvo que para esa fecha estaba en Buenos Aires con su familia, gozando de un permiso especial que la Policía Federal les daba cada 75 días y por una semana a quienes cumplían tareas en el interior, lejos de sus familiares directos.
Para Nieto, ese acta a la que calificó como “falsa e incongruente”, debió ser escrita “por quienes cometieron un error al herir al señor Russo, pero como todo les salió mal, buscaron culpar a la Policía Federal”.
El imputado identificó elípticamente “a la policía de la provincia” en los hechos, ya que ellos sí actuaban en operativos contra la subversión, cosa que la delegación de la Policía Federal tenía prohibido”.
Además, dijo que “posteriormente presentaron ante la justicia un nuevo acta adjuntando elementos secuestrados, lo que indica que fueron los de la policía provincial quienes actuaron”.
Por su parte, quien fuera decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, Carlos Benedicto Graffigna, reconoció que desde 1975 en su facultad “había como 15 ó 18 alumnos que se inscribían todos los años, pero que no cursaban” y que suponía que “iban como observadores”.
De ese modo dejó entrever, sin asegurarlo, que “posiblemente eran personas militares o de derecha que actuaban infiltrados en las aulas, observando el movimiento político de los estudiantes y profesores de la Universidad”.