El pueblo griego rechazó en las calles el nuevo ajuste

07/02/2012
Internacionales - Eurozona / Crisis Financiera
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En tanto, Papademos se reunió con miembros de partidos aliados para discutir sobre las condiciones del ajuste que buscan imponer la UE y el FMI, a cambio de un nuevo préstamo de rescate para evitar la quiebra

Miles de personas ganaron hoy las calles de Atenas y otras ciudades de Grecia en la primera huelga del año convocada por las principales centrales obreras contra el nuevo ajuste que buscan imponer la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo.

Para poder dar una respuesta, el primer ministro griego, Lukas Papademos, se reunió hoy con miembros de los partidos que apoyan a su gobierno para discutir sobre las condiciones del nuevo ajuste impuestas por la troika (formada por la Comisión  Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI.

A cambio del nuevo ajuste, los acreedores accederán a otorgarle un nuevo préstamo de rescate para evitar la quiebra que está a las puertas de Grecia y que, de darse, produciría en la zona euro un efecto arrastre de impredecibles consecuencias.

Entre otros aspectos, las medidas exigidas por los acreedores contemplan el despido de 150.000 empleados públicos hasta 2015, 15.000 de ellos en forma inmediata; una rebaja salarial del 25% en el salario mínimo y en las jubilaciones; y la supresión de las pagas extras anuales.

Por tal razón, las dos principales centrales obreras griegas convocaron para hoy a una huelga general en repudio "al ajuste y a las reformas exigidas por la `troika`", según informó el secretario general del sindicato de los empleados públicos (ADEDY), Ilias Iliopoulos.

"A pesar de nuestros sacrificios y de admitir el fracaso de la política monetaria y fiscal, (la `troika`) todavía pide más austeridad", declaró Iliopoulos, según informó la agencia de noticias Europa Press.

La otra central sindical que impulsó la medida de fuerza es el GSEE, del sector privado, y entre ambos representan a más de la mitad de los trabajadores de Grecia.

Yiannis Panagopoulos, líder del GSEE, describió las medidas como una "sentencia de muerte" para el país, destinadas a recortar los salarios de un 20% ó 30%.

Pero también las cámaras de comercio y asociaciones que representan a los pequeños y medianos comerciantes apoyaron la huelga ya que, aseguraron, con las nuevas medidas "se reducirán la calidad de vida y el consumo del pueblo griego".

Los trenes no funcionaron y el transporte público en las principales ciudades del país sólo lo hizo con algunos servicios para permitir a los manifestantes acudir a las protestas.

Los hospitales atendieron sólo las urgencias, mientras que no hubo clases en las escuelas y los bancos públicos y privados así como los tribunales se encontraron cerrados.

Los marineros y los ingenieros náuticos también pararon, por lo que los barcos permanecieron amarrados en puerto.

Los manifestantes expresaron su ira contra el gobierno, por la exigencia de la UE, el BCE y el FMI de aplicar más ajustes como condición para entregar el rescate de 130.000 millones de euros, al tiempo que también lanzaron sus dardos contra Alemania por entender que es quien encabeza la línea dura en materia de exigencias.

"No a los despidos del sector público", "No a la de cortar el salario mínimo", rezaban los carteles de protesta que llevaban los manifestantes bajo el frío y la lluvia que azotó la plaza Sintagma de Atenas.

Un grupo de manifestantes quemaron una bandera alemana frente al Parlamento, y trataron de prender fuego a otra que tenía estampada la esvástica nazi, como reacción a las llamadas de Berlín para una estricta disciplina presupuestaria.

Por su parte, el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, culpó a las partes por el fracaso para alcanzar un consenso sobre las negociaciones de la deuda con la UE y el FMI de Grecia.

Las nuevas medidas de ajuste son duras pero necesarias, "Puesto que nadie es Hércules para luchar en solitario contra una Hydra, debemos afrontar esta batalla todos juntos, y convencer a los griegos de la necesidad de este programa, sin  mezquindades ni arrogancia, así como ajustarnos a la solución elegida, que es permanecer en el euro, quedarnos en Europa, y luchar para recuperar el terreno perdido", afirmó Venizelos.

Para los griegos, nuevos recortes significan una recesión aún mayor de la que ya sufren, "Nos están arrastrando al fango. No lo entiendo", aseguró un manifestante frente a las cámaras de la cadena televisiva Euronews.

"Todos los políticos deberían renunciar y dejar en paz a la gente. Los griegos ya estamos bastante destrozados. Hemos trabajado durante 30 años para tener una vida mejor y ellos no hicieron más que empeorar las cosas", se lamentó una mujer de alrededor de 70 años, visiblemente emocionada.

El tiempo apremia, y los políticos griegos trataban de llegar a un acuerdo para que el país reciba un nuevo paquete de ayudas que lo salve de una quiebra inminente.

Por otra parte, el Tesoro griego logró colocar 812,5 millones de euros en letras a seis meses, 187,5 millones más de lo previsto inicialmente, y a un interés levemente más bajo que al de la última subasta celebrada hace algo más de un mes pese a la crisis que atraviesa el país.

El Tesoro heleno informó hoy en un comunicado que colocó 812,5 millones de euros a letras a 26 semanas, frente a los 625 millones de euros previstos inicialmente, a un interés de 4,86 por ciento, en comparación con el 4,90 abonado en la operación similar celebrada el pasado 10 de enero, cuando colocó 1.625 millones de euros.

Europa Press Señala que el ratio de cobertura de la subasta fue de 2,72 veces, ya que la demanda alcanzó los 1.701 millones de euros, por debajo de las 2,8 veces de la anterior operación de enero, cuando la demanda fue de 3.495 millones de euros.

Por otra parte, el presidente de la Comisión Europea (CE), Jose Manuel Durao Barroso, defendió mantener a Grecia dentro del euro, por considerar que el costo de la quiebra del Estado heleno o de su eventual salida del euro, sería "mucho más elevado" que mantener la ayuda financiera de sus socios.

"Toda Europa tiene los ojos puestos en Atenas. Estamos en momento muy decisivo para el futuro de Grecia y el futuro del euro. Queremos a Grecia en el euro", aseguró Barroso en declaraciones a la prensa, tras mantener un encuentro con el ex presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors.

Al mismo tiempo, el titular de la CE instó a los partidos políticos griegos a comprometerse con los ajustes "necesarios" para pactar un segundo rescate.

"Hace falta que Grecia se implique de manera clara, sin ambigüedad, para hacer los esfuerzos de ajuste necesarios, que son esfuerzos muy exigentes, lo reconozco, pero que pueden traer sus frutos a medio plazo", dijo.

Barroso considera que "es muy importante para ellos que apoyen los esfuerzos que estamos haciendo juntos con el Gobierno griego para que podamos tener un nuevo programa para Grecia, que podamos mantener a Grecia en la eurozona".

El funcionario desautorizó así a la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Telecomunicaciones, Neelie Kroes, que provocó hoy un fuerte polémica al defender que la salida de Grecia de la eurozona no sería un drama, y que la moneda única sobreviviría si pierde a un Estado miembro.

"Si un miembro se va, no es un drama", dijo Kroes en una entrevista con el periódico holandés `Volkskrant´, y que contradijo Barroso.