Por las deudas

12/08/2009
Municipales - Concejo Deliberante
alternative
Se realizó una audiencia pública por el precio del boleto del Transporte Urbano, sin que se haya ingresado ningún proyecto que solicite algún incremento

El Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba desarrolló ayer una audiencia pública de sugerencia solicitada mediante una nota por los vecinos para darle tratamiento a una posible “Modificación e Incremento de la Tarifa del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP)”.

Un dato no menor es que la audiencia pública, cuya nota juntó más de 570 firmas, se llevó a cabo sin que se encuentre ingresado en el Concejo proyecto alguno que solicite un aumento en la tarifa del TUP, circunstancia que fue previamente aclarada por el viceintendente, Carlos Vicente, quien presidió el encuentro con los vecinos.

En total hicieron uso de la palabra 42 personas, quienes expresaron sus opiniones sobre el tema en cuestión, además de registrarse la presencia en el recinto de decenas de vecinos que acompañaron las deliberaciones a sala colmada. En total, desde el Concejo se cursaron invitaciones a más de 400 vecinos vía e-mail y correo postal, como también, se invito a 200 Centros Vecinales y 95 organización Sociales.

En general, y con diversos argumentos, todos los expositores (estudiantes, trabajadores, ex choferes del TUP, representantes de centros vecinales, representantes de ONG y simples vecinos), expresaron su tajante oposición a un posible aumento del boleto, presentaron propuestas para mejorar el servicio e hicieron oír sus quejas por las deficiencias que padecen.

También se reclamó el voto negativo a cualquier iniciativa en este sentido a los concejales que siguieron el desarrollo de la audiencia en silencio, según lo establece el reglamento.

Los argumentos fueron coincidentes: el servicio es malo y constituiría un golpe económico a los sectores socialmente más agobiados, que no disponen de medios de movilidad propios y que obligatoriamente deben usar los ómnibus para transportarse en la ciudad (trabajadores, estudiantes, desocupados que viven de changas, entre otros).

En contraposición los oradores consideraron que se siguen beneficiando a las empresas, que prestan un servicio de mala calidad, con colectivos sucios, inseguros y muchas veces en mal estado; con choferes mal humorados y mal educados; unidades que no paran y frecuencias que muchas veces insumen casi una hora de espera, o tramos que se son levantados inconsultamente por las empresas dejando a cientos de usuarios de a pie.

Viajar como vacas” o “como sardinas” fueron expresiones repetidas por los expositores que denunciaron casos de barrios que incrementaron sus habitantes en miles de vecinos por la construcción de planes de vivienda, sin que el servicio de transporte se reforzara, con los consiguientes perjuicios para acceder a las unidades.

También se reivindicó un servicio humanizado y que sea considerado un derecho de los ciudadanos y no una simple actividad con beneficios económicos para las prestadoras. Se criticaron los subsidios que las empresas reciben para funcionar y se reclamó que se abran las contabilidades de las empresas para ver si son tan deficitarias.