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Chicos y adolescentes menores de 18 años en América Latina y el Caribe sufren maltrato físico o psicológico y un alto porcentaje de adultos piensa que se trata de una práctica normal de educación y socialización, según un estudio de Unicef difundido ayer en Buenos Aires.
Encuestas realizadas en 16 países de la región indican que, en algunos casos, más del 80 por ciento de los adultos consideran natural recurrir al maltrato -incluido el castigo corporal- para imponer disciplina, advierte el informe del organismo de la ONU para la infancia y la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
La falta de una metodología homologada que mida las diferentes formas de abuso impide hablar de cifras comparables entre los países, señala el comunicado aunque remarca que varias encuestas nacionales indican que "el maltrato infantil es un fenómeno en ascenso rara vez denunciado".
El principal factor de riesgo para que exista violencia contra los chicos en el interior de las familias es que el padre o la madre hayan sufrido una experiencia similar en su niñez, según la psicóloga Soledad Larraín y la socióloga Carolina Bascuñán, de UNICEF, autoras del estudio.
El fenómeno se conoce como "transmisión intergeneracional de la violencia" y es el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, que provoque o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones, explicaron.
Pese a los esfuerzos, la región no desarrolló todavía una respuesta eficaz principalmente porque no hay datos sobre la real dimensión y características del maltrato, en especial cuando ocurre dentro del hogar, porque la práctica de denuncia no está extendida y, cuando existe, son mínimos los casos que la justicia sanciona.
La niñez, en Sudamericana tiene otra violencia mucho más cruenta y preocupante. Es la de quienes no pueden ni siquiera comer ni reciben el afecto necesario para su desarrollo. De quienes debería ocuparse UNICEF y todos nosotros.