Para el compañero de cabezas, su asesinato fue un atentado contra la libertad de expresión
Gabriel Michi, periodista y compañero del reportero gráfico José Luis Cabezas, sostuvo hoy que el crimen contra el fotógrafo fue "el mayor atentado contra la libertad de expresión desde el retorno de la democracia" y volvió a señalar las complicidad políticas que "intentaron trabar la investigación". En diálogo telefónico con Télam, Michi insistió en destacar la sensación de "impunidad" que generó el "vergonzoso fallo" de la cámara de Casación Bonaerense, que a través de un cambio de carátula permitió que los condenados -a reclusión y a prisión perpetua- hoy estén en libertad. "El crimen de José Luis, hoy está impune. Se había conseguido, a partir de la lucha de la familia, de los compañeros y de la sociedad, que se condene a los asesinos de una manera ejemplar y ajustada a derecho", señaló El periodista además recordó que al momento del asesinato, las "estrechas relaciones" entre el poder político y el empresario Alfredo Yabrán permitieron que no se avanzara judicialmente sobre la responsabilidad intelectual del crimen. "Recordemos el contexto, con Carlos Menem en el gobierno, haciendo todos los intentos por trabar la investigación, incluyendo la aparición de una pista falsa y con el secretario General de la Presidencia, Alberto Kohan y con el ministro del Interior, Carlos Corach, viajando a Pinamar y diciendo que el caso estaba resuelto". En el mismo sentido señaló que por aquel entonces, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, "se había jactado de tener la mejor policía del mundo", y que luego quedó demostrada la participación de esa fuerza en el crimen de José Luís". "Cuando comenzaron a aparecer los indicios que relacionaban a Yabrán con el crimen, eligieron recibirlo en la Casa Rosada", resumió Michi. El periodista, también resaltó la importancia del trabajo que realizó junto a Cabezas en Pinamar, donde el reportero gráfico consiguió la primer imagen Yabrán: "Hay gente que no entiende la importancia de esa foto, que fue ponerle rostro al poder oculto de Argentina". Por último recordó: "José Luis era una persona muy divertida, que disfrutaba de su familia y de su trabajo, que como él mismo decía, era feliz porque hacía lo que le gustaba y encima le pagaban. Éramos grandes compañeros". Por otra parte, la Secretaría de Derechos Humanos homenajea y adhiere a todos los actos que recuerdan al fotógrafo, en el 15 aniversario de su asesinato, "para mantener viva la memoria del periodista". En un comunicado, la Secretaría recordó que "Cabezas fue asesinado en la madrugada del 25 de enero de 1997. Su cuerpo fue encontrado adentro de su auto que había sido incendiado. Estaba esposado y tenía dos balazos en la cabeza". Señaló que "bajo el lema `no se olviden de Cabezas`, la familia, dirigentes sociales y los colegas del reportero gráfico nunca se cansaron de pelear y pedir justicia reclamando que los asesinos cumplan con la condena". "A 15 años de este aberrante y vergonzoso crimen, su hermana, Gladys Cabezas, promovió diferentes actos con el objetivo de recordar al fotógrafo `con alegría, para dejar de lado la tristeza`", comentó el comunicado de la Secretaría que conduce Eduardo Luis Duhalde.