Ahora Sarkozy dice buscar medidas contra el desempleo

18/01/2012
Internacionales - Eurozona / Crisis Financiera
alternative
En tanto el presidente de Francia anunció que con 430 millones de euros pondrá medidas a disposición de la lucha al creciente desempleo en el país, ante lo cual los sindicatos reaccionaron con escepticismo

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció hoy una serie de medidas por 430 millones de euros para hacer frente al creciente desempleo en el país, el más alto en 12 años, a las que los sindicatos reaccionaron con escepticismo.

Cinco días después de que Francia dejara de estar entre los países de la eurozona con la máxima nota crediticia de "AAA", Sarkozy reunió a representantes de los sindicatos y federaciones de empresarios en el Palacio del Elíseo para debatir las maneras de reformas el mercado laboral, según la agencia DPA.

La agencia de calificación Standard & Poor`s mencionó las "rigideces en el mercado de trabajo" como una de las áreas de preocupación al rebajar la nota de Francia a "AA+".

Sarkozy dijo al inicio del encuentro que la situación económica en Francia y Europa era "muy precaria". "Hay urgencia (para actuar)", advirtió.

La tasa de desempleo en Francia se ubica actualmente en poco menos del diez por ciento, su máximo valor en 12 años.

El creciente número de desempleados es un factor de presión para Francia en medio de sus intentos para reducir el déficit presupuestario, un esfuerzo crítico para evitar una nueva rebaja crediticia por parte de S&P u otras agencias de rating.

Sarkozy, que se espera se presente para otro mandato de cinco años en las elecciones presidenciales de abril y mayo, le pidió a los sindicatos que apoyen las reformas antes de los comicios.

Pero los sindicatos reaccionaron con escepticismo a lo que consideran un intento de última hora del mandatario para mejorar su pobre historial en empleo.

Tras el encuentro, Sarkozy anunció que invertiría 430 millones de euros (551 millones de dólares) para implementar medidas que reduzcan los costos laborales y permitan darle más oportunidades a los trabajadores.

Estas medidas incluyen la exoneración para pequeñas empresas de los cargas de seguridad social durante seis meses si contratan a alguien menor de 26 años, la simplificación del despido de personal para la compañías durante los períodos de poco trabajo, la contratación de 1.000 asesores adicionales para la agencia nacional de empleo y la creación de nuevos programas de formación para los desempleados.

De todas maneras no logró imponer ante los sindicatos dos de las propuestas más controvertidas del gobierno, un "impuesto social" para financiar una baja en las contribuciones de seguridad social de los empleadores y mayor flexibilidad en el horario laboral.

El gobierno considera que los altos costos laborales impulsan el precio de los bienes al alza, perjudican las exportaciones y hacen que las empresas decidan producir fuera del país.

Miles de personas asistieron a una manifestación en París organizada por el principal sindicato, la Confederación General del Trabajo (CGT), para denunciar lo que consideran una propuesta "antisocial".

Bernard Thibault, líder de la CGT, dijo que las medidas anunciadas "no tendrán impacto real en el empleo". La CGT está "fundamentalmente en desacuerdo" con el gobierno en que los costos laborales perjudican la competitividad de las empresas francesas y permanecerá "movilizada", aseguró Thibault.