Fraga Iribarne: “He hecho todo lo que he podido por Españaâ€
En enero de 2010, en un viaje a España, quise indagar a senadores de ese país bajo la premisa de conocer un sistema parlamentario diferente al que estaba acostumbrada a frecuentar como es la Legislatura de Córdoba, y a sus protagonistas.
El primero en responder mi llamado fue Manuel Fraga Iribarne, hombre clave y controvertido en la historia española. Me encontré con él el miércoles 20 de enero de 2010 a las 11:30 horas en su despacho del Senado Español. Debo confesar que ingresé con los nervios de una reciente periodista que iba a entrevistar a tamaña figura política.
A sus 87 años su cuerpo y su voz denotaban el cansancio de una vida intensa pero su mente, de una lucidez envidiable, revelaban la inteligencia y la audacia de un hombre que, según su propia descripción, ha hecho todo por España.
Fraga Irribarne falleció el domingo por la noche en Madrid a los 89 años y a continuación expondré la entreviste que tuve la oportunidad de realizarle:
A raíz de su experiencia, ¿qué le parecen los sistemas parlamentarios actuales?
Bueno, como todo sistema es perfectible, es la versión razonable para Europa del Estado democrático, lo que tiene que hacer de alguna manera es hacerlo funcionar y para eso hacen falta minorías que se dediquen a la política y puedan funcionar mejor o peor, según las personas. El de España está funcionando razonablemente bien, pero últimamente ha habido bastantes casos de discusión sobre los medios constitucionales, la crisis no ha favorecido el desarrollo normal del sistema.
¿Por qué quiere reformar el Senado español? ¿Cómo sería esa reforma?
El Senado español todo el mundo sabe que es perfectible y yo también lo creo. El Senado es una buena idea, los sistemas bicamerales funcionan mejor que los de una sola Cámara, pero lo que no cabe duda es que el Senado tiene que ser una institución bien hecha y dudamos que hayamos llegado a ese punto. Un Senado bien constituido sería parecido al actual pero con más poderes. En este momento hay muchos que quieren en el Senado dar su opinión y el Congreso puede echarla atrás con una decisión simple, no hay igualdad de poderes de las dos Cámaras y ahí está la mayor dificultad. Cualquier decisión del Senado puede ser revisado por el Congreso, por mayoría simple y eso no puede ser. El sistema Bicameral a mí me gusta mucho. Los grandes sistemas norteamericanos y el inglés lo han practicado y aunque el inglés está en estos momentos pasando una crisis, son dos ejemplos a tener en cuenta.
¿Qué conocimiento tiene del funcionamiento de los parlamentos en América Latina y en Argentina particularmente?
No se puede generalizar lo mismo en unos países que en otros. En Argentina desde luego no está funcionando muy bien el Parlamento. El Parlamento del siglo XIX, cuando los exiliados de Chile llevan la doctrina a Argentina. Pero daría la impresión de que en este siglo no se ha continuado aquella línea tan interesante.
Usted ocupa un puesto de senador designado por el Parlamento gallego, cargo para el que fue elegido en el 2006 con 74 votos de los 75 que conforman el parlamento autonómico. En marzo del 2008 vuelve a ser designado senador autonómico por Galicia, esta vez con los votos del Bloque Nacionalista Gallego y del PSOE. Su partido optó por abstenerse en esta votación, ¿qué representa esto para usted? ¿Por qué su partido se abstuvo?
En ese momento, ya la situación ha cambiado, pero yo había sido durante mucho tiempo el presidente de Galicia, había construido notablemente los cimientos del sistema autonómico allí y evidentemente creí que hubiéramos perdido las elecciones en un momento determinado creó una situación confusa, pero yo creo que ya hemos recuperado la buena marcha.
Sus comienzos en la política fueron durante el gobierno de Franco, ¿qué balance hace de su paso por este gobierno y del gobierno de Franco para España?
Yo estuve nombrado Ministro de Educación durante una semana y cuando se supo que el Ministro de Información y Turismo, el primero que llevaba estas dos carteras juntas, Rafael Arias Salgado, estaba muy enfermo y entonces decidieron pasarme a mí allí. Yo al principio lo sentí mucho porque la educación para mí es un tema capital. Yo he sido profesor muchos años, con gran orgullo de haber tenido esa función, pero lo cierto es que a donde iba había mucho más que hacer, se necesitaba un sistema de información moderno, sin censura previa. La ley del ‘38 era una ley muy enemiga de la información franca, directa. Por otra parte, el turismo era una gran posibilidad, a tal punto que todos los ministros económicos se asustaron de las cifras que empecé yo a dar de la rentabilidad del turismo. Y por todo ello yo acepté la segunda designación.
Yo me entendí perfectamente con Franco. A Franco le dije cuando él me nombró que no pensaba consultarle nada, que cuando yo a él no le gustase me cesara y punto y los dos respetamos este pacto.
El ex presidente argentino Juan Domingo Perón mantenía estrechas relaciones con Franco, ¿usted llego a conocer al presidente argentino?
Si, él nos ayudó mucho. Yo a él lo conocí, sobre todo a la señora de Perón que es la que vino a España. Efectivamente fueron una ayuda decisiva en el momento y le estamos muy agradecidos, decisiva porque España estaba pasando un momento de bloqueo internacional y fue la ayuda argentina la que nos sacó de la situación tan difícil en la que estábamos.
Usted opinó en diversas entrevistas que el franquismo le dio más orden a España, ¿por qué lo dijo?, ¿reivindica esta opinión?
Era verdad. Habíamos tenido una república que fue un desastre total, la Segunda República Española, lo había sido ya la Primera. Es un país donde le va muy bien una monarquía Constitucional como tenemos ahora y definitivamente el volver atrás, a empezar es un tema muy delicado, tiene que arrancar de una situación del orden por encima de todo y de ahí salió la actual situación que está funcionando razonablemente y yo sabía que podía contribuir a ello.
Volviendo a su papel durante el mandato de Franco, fue Ministro y Portavoz e informó de la ejecución de prisioneros políticos, por ejemplo en el caso del dirigente comunista Julián Grimau ejecutado en 1963. ¿Por qué justificó este tipo de procedimientos del gobierno de Franco?
Los comunistas en aquel momento eran un peligro mundial, había una explicación racional para ese fenómeno, desde luego desde la revolución tuvieron mucha ayuda los republicanos españoles.
En 1966 presentó una Ley de Prensa, conocida como Ley Fraga, que suprimió la censura previa, teniendo el efecto de permitir una mayor libertad de prensa, a raíz de ella se produjo, sin embargo, el secuestro del diario ABC en 1966, y dos años después el del Diario Madrid, que terminó con la simbólica voladura de su edificio en 1971. No obstante, supuso un avance importante en su momento. En este sentido, ¿por qué la ley de prensa no pudo impedir lo que sucedió con estos medios?
La ley de prensa fue un avance muy importante. Yo creo que las primeras ruedas de prensa estaban asustados los periodistas de las cosas que yo aceptaba y contestaba. La democratización se consolidó en una ley que nunca ha sido derogada pero que hoy está superada ya por la nueva Constitución. El ABC fue secuestrado una vez, evidentemente que podía crear problemas en aquel momento. Ese problema era que en nada, ningún error nos parase el desarrollo hasta llegar a una plena libertad de todos los medios de información.
En su vocación de abrir el régimen también en 1967 se encarga de la Ley de Libertad Religiosa, que supone una mayor permisividad con las religiones no católicas, ¿por qué?
Nos pareció que efectivamente hay una gran tradición católica en España, gracias a Dios, yo me siento un católico practicante aunque sí pecador, pero lo cierto es que no podíamos cerrar el paso a los judíos o a los musulmanes aunque son difíciles de encajar en el sistema porque ellos mismos no conciben la libertad religiosa.
¿Qué pasó en 1969 cuando se desata una crisis en el régimen franquista y debió abandonar el cargo?
Bueno esas cosas pasan en política. Fue la competencia dentro del Consejo de Ministros. Los Ministros eran amigos míos en general, hubo un día que me plantearon que los datos que yo daba del turismo decían la labor de los demás ministros económicos y querían que falsificara en contra nuestra y yo les dije que antes de eso me cortaba la cabeza. La política es conflictiva.
¿Cuál es su balance de su paso como embajador en Londres?
Yo estuve allí dos años, me pidieron que aceptara la embajada porque había muchos problemas en aquel momento planteados sobre todo en la política relativa a Gibraltar, y yo acepté. Conocía bien el inglés, conocía bien a los ingleses, me entendí bastante bien con ellos. El mismo día que yo regresaba, moría Franco.
¿Por qué fundo e impulso (como sociedad mercantil, puesto que las asociaciones políticas aún no se permitían en esa época) un club político denominado GODSA (Gabinete de Orientación y Documentación, S.A.) para salir de manera ordenada del régimen de Franco?
Porque me parecía que había que preparar a la gente y formar un grupo. Se formaron varios de los cuales GODSA tuvo una cierta importancia como, gracias a Dios, se ha mostrado después cuando llegó el momento de hacer la Constitución.
Habiendo sido parte del gobierno ¿consideraba que el régimen estaba agotado o intentó una salida ordenada para que no existiera ningún tipo de revisiones?
Consideraba que las cosas tienen su tiempo y que hay momentos en los que hace falta tomar una determinación un poco digamos fuerte, pero luego viene la organización y España tiene un sistema Constitución comparable con lo mejor del mundo.
En este sentido en 1975 fue nombrado Vicepresidente y ministro de Gobernación (cargo equivalente al actual de Interior) del gobierno de Carlos Arias Navarro, en el primer gobierno del rey Juan Carlos con dos tareas primordiales: llevar a cabo la necesaria reforma política que condujera sin fisuras sociales a una democracia de corte occidental y mantener el orden y la seguridad en la calle en tiempos tan convulsos, con el fin de no conceder la iniciativa a las fuerzas de izquierdas. ¿Cómo llevo a cabo estos dos objetivos en estos tiempos tan difíciles?
En primer lugar mantener el orden, recuperar la integridad que luego de eso y hacer la revancha total para construir la república. Y en segundo lugar hacerlo con medios moderados y preparar al gobierno una nueva Constitución.
¿Cómo se hacía mantener el orden en esos años tan convulsos?
Con sentido común.
¿Por qué durante estos años no permitía manifestaciones populares y porque hubo tantos enfrentamientos con la fuerza de seguridad?
Bueno, se fueron abriendo paso, como era natural.
Amnistía Internacional denuncio que existieron hechos de torturas con los detenidos en esta época y escuadrones de la muerte, ¿qué pasaba con los detenidos?
Eso es totalmente falso, mientras yo fui ministro no hubo nada de eso.
También mantuvo reuniones con dirigentes de la oposición como Felipe González y permitió la celebración del XXX Congreso Confederal de la UGT, sindicato todavía ilegal (Madrid, abril de 1976) en el cual Nicolás Redondo fue elegido secretario general, ¿por qué?
Aquí tuve la diversión de ver que venían sindicalistas de toda Europa, yo conocía a los ingleses todavía estaba allí y son allí muy moderados y aquí levantaban el puño, todo el mundo quería demostrar que estaba a favor de grandes cambios (risas), yo quería llegar a un pacto con paciencia y sentido común.
Usted era uno de los candidatos firmes a la presidencia para suceder a Adolfo Suárez, que a su vez sucedió a Arias, ¿qué paso?
Lo que pasó se lo pregunta usted al Rey que fue el que tomó la determinación. Fue muy influido por un asesor suyo y que tuvo una importancia política en aquel momento. Pero lo cierto es que Suárez lo dice muy bien, no era un hombre que estuviera considerado un aperturista, al contrario, él fue el impulsado por el movimiento oficial de la Falange.
Podría mencionar cómo fueron los partidos que fundó, esto es, Reforma Democrática y Alianza Popular en 1976
Es el mismo que va cambiando de nombre, se va adaptando, pero los ideales eran los mismos: una reforma constitucional que se logró y en la cual yo tuve mucha parte, fui uno de los miembros de la ponencia constitucional y trabajé muchísimo en aquello.
Después de esto la prensa bautizó la alianza de usted y otros seis ex ministros de Franco como los “siete magníficos”, ¿qué lograron hacer en pos de la reforma?
Bueno yo recorría todos los que no estaban en contra de la reforma y los que no querían un cambio absoluto, había que hacer una renovación a partir de lo que teníamos y eso se consiguió, para lo cual hubo que recurrir a personas de distintas orientaciones y se consiguió un grupo bastante homogéneo. Teníamos el mismo ideal, el salvar a España de una nueva crisis, de meterla en el conjunto de los Constitucionales. Ahora, cada uno tenía sus ideas de cómo llegar a eso, más de prisa o más seguridad. A mí me tocó ser el centro de los varios que estábamos allí.
En 1977, en las primeras elecciones, usted fue candidato a presidente por la Alianza Popular pero solo obtuvo menos del 10% de los votos, ¿a qué le atribuye este resultado?
A que nosotros no éramos partidarios del cambio total, ni partidarios de que no se cambiase nada, pues porque había mucha gente que todavía no tenía claro, después lo vio y por eso llegamos a donde estamos ahora. Pero al principio tardaron en verlo.
En el golpe del 23 de Febrero de 1981 usted se enfrenta a los golpistas, ¿por qué tomo esta actitud?
Yo pienso que sabía que no eran criminales. Evidentemente cuando entró el Teniente Manuel Tejero era un momento delicadísimo y afortunadamente el rey no nos falló, teníamos puestas en él muchas esperanzas. El rey llamó uno por uno a los capitanes generales y al final hizo una declaración. Hay que recordar que ya el Capitán General de Valencia había llevado los tanques a la calle, no era una cuestión de broma, pero el rey estuvo muy bien aconsejado.
En 1983 Cambio 16 publica que su jefe de seguridad es Rodolfo Eduardo Almirón vinculado a la organización terrorista argentina de ultraderecha conocida como la Triple A. ¿Cuál era su relación con la Triple A y los militares argentinos que protagonizaron el golpe militar de 1976?
Sí, pero yo no sabía de eso, yo tenía un grupo de gente de los que me fiaba, a los que le pedía consejos cuando quería tomar una persona nueva para funciones de este tipo y me recomendaron a este señor. Quizás ellos tampoco lo sabían. Todo el tiempo que estuvo conmigo fue un hombre correctísimo, jamás intentó hacer ninguna cosa que no fuera su obligación de ser un buen jefe de Escoltas. Y finalmente sólo me habló de política, eso le honra a él, cuando me habló de Malvinas, porque en realidad era muy patriota de Argentina, independientemente de los métodos que quisiera utilizar no fueran los mejores y entonces hablamos un poco. Fue una pena que Argentina no aceptara el arbitraje de Estados Unidos que quería una solución del problema y al no ser aceptada la propuesta mediada.
Las elecciones de 1982 y 1986 lo convirtieron en líder de la oposición y aumento su caudal de votos, ¿cómo fue este proceso?
Bueno como es natural uno tiene que tomar lo que resulta del sistema que uno está promoviendo y se está en el gobierno o se está en la oposición. Al gobierno hemos llegado, pero llegaron otros más jóvenes que yo y Aznar lo hizo muy bien.
De la refundación de la Alianza Popular en 1989 sale como candidato a presidente José María Aznar, ¿por qué llega en este punto Aznar a ser candidato a presidente?
Porque tenía muy buen sentido, porque tuvo la suerte de tener un atentado terrible del que salió ileso y eso le dio la simpatía de mucha gente y porque lo hizo muy bien.
En 1987 opta por seguir las bases de la regionalización europea y alcanza a ser eurodiputado, ¿por qué tomo esta decisión?
Yo he sido de todo, cualquier cosa que he podido la he aceptado. La Unión Europea ha sido de mucha importancia y España no podía quedarse afuera, para lo cual hacía falta estar allí y yo estuve en el Parlamento Europeo, efectivamente.
¿Funcionó el Parlamento para la eurorregionalización?
Ahora empieza a funcionar. Yo creo que se toman su tiempo, ahora está mejor. Ha habido una dificultad para crear la Unión Europea grande y en este momento todavía eso está en la situación de intención. Se podría decir que estamos todavía avanzando.
Usted dijo en declaraciones a la prensa que "todo esto de la Memoria Histórica es un intento de ir a contramarcha de la historia", ¿cuál es la marcha de la historia para usted?
La marcha de la historia evidentemente es la de los países que tienen más alto nivel de vida, y esto no se refiere solamente al dinero sino se refiere también a las instituciones y como se tramitan. Tengo la impresión de que eso es lo que hay que decir. Todos sabemos cómo funciona la buena democracia que también tiene sus defectos.
Es uno de los dirigentes con más años activo en el mundo, ¿cómo se mantienen las ganas de militar en política después de tantos años?
Tengo 87 años, mis piernas empiezan a acusarlo pero la cabeza por ahora todavía no. Y en el Senado tengo un puesto interesante en que puedo influir en determinadas posiciones del partido y al mismo tiempo gente nueva vaya apareciendo, se vaya sumando a la práctica de la política que yo deseaba. Yo ya no se hacer otra cosa. Tengo un sentimiento del deber y un seguimiento al trabajo a lo largo de la carrera.
¿Cómo cree que la historia lo va a recordar?
No tengo la mayor idea. He hecho todo lo que he podido por España.
Durante la entrevista, Fraga Iribarne también opinó sobre la crisis internacional que comenzaba a instalarse en ese país y que hoy tiene graves consecuencias, al punto tal de superar todos los porcentajes históricos de desempleo y recesión.
Aquel día, el senador opinó que “el gobierno socialista no está a la altura de las circunstancias y eso lo tienen claro muchos españoles”, a la vez que consideró que el presidente en ese momento, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, “no es un hombre que haya tenido éxito en sus elecciones. Negó la crisis cuando ya estábamos en ella”.
Detrás de su aspecto físico deteriorado por el paso de los años y de su voz lánguida, aún permanecía aquel hombre rudo, frontal, directo, firme en sus opiniones y convicciones y que no renegó nunca de sus decisiones por más controvertidas que éstas pudieron ser.
Agustina Mecchia
Cónclave Político