San Pedro

05/08/2009
Nacionales - Internacionales
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El plan militar de Colombia no tiene quórum en Latinoamérica. El presidente Uribe se reunió con Cristina Fernández.
La presidenta, Cristina Fernández, recibió ayer a su par de Colombia, Álvaro Uribe, quien le explicó los detalles del acuerdo militar que negocia con EE.UU. en un encuentro marcado por el hermetismo.  

El Gobierno argentino no emitió aún ningún comentario sobre la reunión, aunque fuentes oficiales recordaron que Argentina "siempre estuvo en contra de la presencia de la instalación de bases de potencias extranjeras en Latinoamérica". 

"Esta posición está aún más justificada por el clima de paz que vive actualmente la región", se limitaron a informar oficialmente. 

 

Uribe cumplió ayer en Argentina la cuarta etapa de una gira por países sudamericanos destinada a explicar a sus homólogos el acuerdo que su Gobierno pretende firmar con Washington, para permitir que tropas estadounidenses usen siete bases militares en Colombia para operaciones contra el narcotráfico. 

 

Al término del encuentro con Fernández, que duró poco más de una hora, el mandatario colombiano indicó que mantuvo "una reunión amplia, donde se hablaron una serie de temas bien importantes", aunque se negó a especificar cuáles. 

 

"Les agradezco y les envío un saludo al pueblo argentino", agregó Uribe al retirarse de la Casa Rosada, sede del Gobierno de Buenos Aires, sin responder a preguntas sobre la cita con Fernández, a la que además asistieron los cancilleres argentino, Jorge Taiana, y colombiano, Jaime Bermúdez. 
 

La reunión llevó a cabo mientras un pequeño grupo de activistas del izquierdista grupo Quebracho se manifestaba en contra del Gobierno de Uribe y la "intervención imperialista" de EE.UU. en Latinoamérica a las puertas de la Casa Rosada. 

 

Uribe se trasladó desde Buenos Aires hacia Asunción, donde se entrevistará con el mandatario paraguayo, Fernando Lugo, para luego finalizar su gira este jueves con reuniones con sus colegas de Uruguay y Brasil. 



Hasta ahora, el jefe de Estado colombiano ha logrado expresiones de "respeto" al acuerdo con EE.UU. en Perú, Chile y Paraguay, donde Lugo ya ha asegurado que "cada país es soberano" para admitir o no la presencia de militares extranjeros en su territorio. 

 

En el mismo sentido que Lugo se pronunció la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el canciller de Perú, José Antonio García Belaúnde. 

 

El Gobierno peruano es por ahora el más comprensivo con la decisión de Uribe, que ha desatado las iras de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, así como preocupación en Brasil y Chile. 

 

Sólo a un desmemoriado o a un decerebrado se le puede ocurrir que el país responsible de los golpes de estado y las masacres en América Latina -como al igual que en otras latitudes del mundo- venga esta vez a instalar sus tropas para combatir el narcotráfico.

Y para colmo de males, los estados unidos son uno de los principales mercados consumidores de lo que dicen quieren acabar.

Pero Uribe que hizo el trabajo sucio para Bush, y ahora hace lo propio para Obama, intentando abrir nuevamente las puertas del horror en América del Sur convirtiendose, para la historia y la posteridad, en el San Pedro del Infierno, el Horror y la Masacre, tal como sucede en su país.