Taberneros
Sobre estos temas expusieron Alejandro Flores y Paola Acosta, del área de Arquitectura de Obras Públicas del Departamento Ejecutivo Municipal, quienes les explicaron a los concejales los pasos que sigue la Municipalidad para la habilitación de estos negocios.
También participó Sergio Aguirre, ingeniero laboral y consultor ambiental, quién avanzó en detalles sobre las consecuencias permisivas, y en muchos irreversibles, de someter el oído humanos a decibeles por encima de los permitidos en lugares cerrados.
Asimismo, explicó algunas legislaciones de Espectáculos Públicos que se aplican actualmente en ciudades como Bahía Blanca, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Rosario.
La contaminación por ruido se ha transformado en un flagelo de difícil control en las sociedades modernas. Vehículos, fábricas, comercio, construcción, actividades sociales y de esparcimiento, configuran fuentes de ruido tradicionalmente asociadas al desarrollo, al progreso; en fin, al avance de la civilización, y en tal carácter, aceptadas como un mal necesario, y en muchos casos hasta como una suerte de bendición.
Es necesario revertir esta tendencia enquistada en la sociedad, la cual se manifiesta en un sinnúmero de hábitos individuales y sociales; y la elevación del sonido en los lugares cerrados es uno de ellos.