Fuimos Héroes
La legisladora Silvia Rivero propone la ceración del programa "El Héroe de mi Escuela” destinado a contribuir con el reconocimiento social de los ciudadanos comunes que cumpliendo con el servicio militar obligatorio combatieron durante la Guerra de Malvinas “como ejemplo de valor y patriotismo” a través de actividades que se desarrollen en las escuelas.
De esta forma la parlamentaria del bloque de Concertación Plural, propone la participación de estos veteranos en el abordaje pedagógico de la temática de la Guerra de Malvinas y de la enseñanza de valores en las instituciones dependientes del Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba, en los niveles primario y secundario en todas las modalidades.
El objetivo principal de este programa es establecer el contacto entre los veteranos de guerra de Malvinas y la comunidad educativa, en función de objetivos particulares orientados a la transmisión de valores tales como el compañerismo y solidaridad con los pares, rescatar el aporte histórico de los protagonistas de este conflicto bélico y su análisis, generar un espacio para el ejercicio y construcción de la memoria colectiva, la inclusión social de los propios veteranos e introducir el significado de los vocablos “Héroe” y “Patria”.
Para llevar adelante este programa, Rivero propone elaborar un Registro de Veteranos de la Guerra de Manlvinas que vivan en Córdoba para informar a cada escuela si algunos reside en su jurisdicción y que se convoque a los ex combatientes como práctica formal a cada acto patrio que se realice en los establecimientos educativos.
Para la aplicación de este proyecto, se entiende como veteranos de guerra de Malvinas a aquellos ciudadanos comunes en cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio que hayan participado en las acciones bélicas desarrolladas en el espacio aéreo, marítimo o terrestre del denominado el Teatro de Operaciones de Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur, o cumplieran funciones en los lugares antes mencionados, durante el período comprendido entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.
En sus fundamentos Rivero sostiene que “es hora de comenzar a asumir el compromiso moral que el estado tiene con estos ciudadanos, y dejar la prédica para pasar a la acción, acciones que trasciendan el mero asistencialismo e impulsen y sostengan la participación constante de los Veteranos de Guerra de Malvinas en la comunidad a fin de nutrir el debate acerca de los problemas que aquejan a nuestra sociedad”
Refiriendose al contexto histórico que transfomó a los jóvenes combatientes en héroes la legisladorea kirchnerista sostiene que “a pesar del dolor de aquella experiencia terrible, les tocó aprender acerca de qué era un acto heroico, algo de lo que hasta ese momento habían visto en películas o imaginado en juegos infantiles”.
En este contexto agrega que “un estado autoritario en decadencia en busca de perpetuidad que cargó su fracaso en las espaldas de los jóvenes combatientes de Malvinas y la inmadurez de una sociedad civil frustrada que no supo escindir la heroicidad de los combatientes de la imprudencia y cobardía de sus mandatarios, coadyuvaron a que los excombatientes al regresar a sus hogares no recibieran los merecidos honores sino la relegación y la indiferencia”.
Para revertir esta situación que aqueja a aquellos jóvenes soldados, desde el bloque de Concertación Plural sostienen que las instituciones educativas son el ámbito ideal para propiciar el acercamiento de los ex combatientes con la ciudadanía, “ya que es la escuela por excelencia la formadora de los futuros ciudadanos”.
Por último, la legisladora recuerda que el Ministerio de Educación de la Nación en virtud de la Ley Nacional de Educación, convocó a los educadores a trabajar sobre los ejes “Malvinas: sentidos en pugna” y “Trabajo: identidades y vida en común en la Argentina”.
Acerca de las islas, el Ministerio recomienda poner en discusión los sentidos que rodean la idea de patria, como lo expresa el fragmento del documento emitido por el Ministerio:
“(…) Desde que en 1833 fueron usurpadas por Gran Bretaña, las Islas Malvinas se transformaron en una metáfora de la vida en común de los argentinos: defender a las Malvinas era un modo de defender a la patria. La guerra de 1982, desarrollada en un contexto dictatorial, provocó un fuerte cuestionamiento tanto a la causa Malvinas como a la idea de patria porque se consideraba que éstas se habían transformado en patrimonio exclusivo de los militares, quienes en su nombre justificaban sus atrocidades.
La banalización que los militares y sus defensores hicieron del símbolo Malvinas y de la noción de patria provocó que en muchos sectores sociales éstos fueran dejados de lado. En lugar de librar una batalla simbólica por su sentido, se los abandonó o se los redujo al mero ritual vacío. En su reemplazo no aparecieron, como algunos prometían, otros “nosotros” para ampararnos sino que sobrevino la intemperie: el individualismo, la fragmentación social, la angustia de sentirse solo.
Volver a recuperar el vocablo “patria” es una forma de volver a preguntarse por la existencia de esos “nosotros”, de interrogarse sobre el sentido de la vida en común, no para añorar el pasado sino más bien como una forma de anunciar un futuro: la patria es un proyecto a construir.”