Mutilado
La iniciativa de la legisladora peronista disidente prevé que los reclusos elaboren objetos que puedan ser comercializados en el exterior de las penitenciarías y que con las ganancias se origine un fondo común destinado a ayudar a los familiares de los detenidos, a capacitar a los internos de las unidades y a asegurar que cumplan con la educación primaria y secundaria.
La iniciativa "trata de paliar el grave daño que produce el ocio y tiempo libre que los reclusos tienen en sus lugares de detención” y a la vez "ayudar a sus familias, quienes muchas veces pasan necesidades económicas", según publica el proyecto de ley dentro de sus fundamentos.
"Y atender esa recuperación puede ser más efectivo en la prevención de futuros delitos que otras tantas severas medidas que suelen proponerse, y permite la reinserción social y laboral", agrega el documento.
Le legisladora cita al caso de Sierra Chica como uno de los modelos a seguir en el plan de reinserción social y capacitación de internos en un labor.
Algo tan simple como que los presos trabajen para poder reinsertarse de una mejor forma a la sociedad parece haber sido descubierto por la legisladora puntana en pleno siglo 21 y encima lo convirtió en un proyecto de ley.
A pesar de la obviedad, bienvenido un poco de cordura para uno de los sectores más olvidados que constantemente hace llamados de atención para recordar que a pesar de la postergación por los delitos cometidos son parte de este cuerpo social cada vez más mutilado.