Sin ese Doloroso Alivio
El Tribunal Oral Criminal 12 determinó este mediodía que Martín Ríos es inimputable y por eso no será condenado por el delito de "homicidio simple", por el cual había sido llevado a juicio. El joven, que fue liberado de toda culpa penal, estaba acusado de asesinar en 2006 a Alfredo Marcenac, de 18 años.
No obstante, se dispuso una "medida de seguridad" que determinó su internación inmediata en la unidad 20 del servicio Penitenciario Federal, en el hospital psiquiátrico Borda. Deberá continuar con el tratamiento a cargo de su salud mental.
Su estadía será hasta que "cese el estado de peligrosidad" para sí y para terceros. Los magistrados resolvieron que Ríos sea sometido a los tratamientos necesarios y que, con el paso del tiempo, se le hagan nuevos peritajes para establecer su estado de salud mental.
Ríos estaba acusado de matar el 6 de julio de 2006 en la Avenida Cabildo al 1700 a Alfredo Marcenac, de 18 años, y de herir a seis personas cuando disparó de manera indiscriminada.
También se lo acusaba de otros tres ataques a tiros: contra un colectivo de la línea 67, un tren del ex ferrocarril Mitre mientras circulaba entre Colegiales y Belgrano R, y una confitería de Juramento y Cramer, todos en Belgrano.
En este último hecho fueron heridos Sabrina Sangiao y Mariano García Tejera, cuyos abogados pidieron para Ríos la pena de 20 años de prisión por tentativa de homicidio agravado por placer.
Si en la vida a una familia le toca la desgracia de padecer la muerte de un hijo a manos de un “loco”, deberá saber que la justicia no puede imponerle una pena para castigarlo, sino que por el contrario debe intentar sanear su enfermedad.
El problema en realidad no es este, el problema es quien se ocupa de las familias de las víctimas que ni siquiera pueden sentir ese doloroso alivio de saber que el asesino de sus seres queridos está pagando su crimen.