Lecciones de Sangre
La ONU respaldó ayer al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, quien reiteró que regresará pasado mañana a su país acompañado por el titular de la Asamblea de ese organismo, el secretario general de la OEA y varios mandatarios latinoamericanos, mientras avanzaban marchas hacia Tegucigalpa, donde se mantenía la represión policial.
La Asamblea General de las Naciones Unidas condenó ayer en Nueva York el golpe militar que derrocó al presidente Zelaya, y consideró que esa maniobra "interrumpió el orden constitucional y democrático" de la nación centroamericana.
"Esta resolución es histórica, es significativa y le da fuerza hasta al último ciudadano del mundo para pelear por las grandes conquistas de la humanidad", expresó en su discurso el mismo Zelaya, al agradecer la condena, aprobada por unanimidad por los representantes de 192 países presentes, informaron las agencias noticiosas Ansa y DPA.
El presidente de Honduras reiteró que el jueves regresará a su país con el objetivo de acabar su mandato presidencial para luego dejar la política y volver a su vida de agricultor, pese a que el gobierno de facto amenazó con detenerlo si regresa.
"Yo voy a cumplir mi mandato hasta el 27 de enero", aseveró Zelaya en rueda de prensa. Luego "vuelvo a la vida civil, con mi familia y mis amigos, no a la política", añadió.
La resolución de la ONU profundizó el aislamiento internacional del presidente de facto, Roberto Micheletti, que se comenzó a tejer ayer en Managua con el rechazo al golpe de estado de la OEA, el Sistema de Integración de Centroamérica (Sica) y el Grupo de Río, y que hoy sumó la suspensión de créditos del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En tanto, decidieron acompañar a Zelaya en su retorno a Honduras, hasta ahora, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Miguel D´Escoto, y los mandatarios de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Ecuador, Rafael Correa.
Como cambian los tiempos, organismos internacionales condenando un golpe de estado, como cambian los tiempos, organismos como la OEA que no movieron un músculo cuando gobiernos defactos masacraran a generaciones, ahora condenan un golpe militar.
Por más casusas que haya habido en Honduras, nada justifica romper el orden institucional. La sangre derramada en estas tierras deja lecciones imposibles de borrar.