No olvidar
El próximo 28 de Junio se realizarán las elecciones legislativas, y también, paradójicamente, se cumplirán cuarenta y tres años del derrocamiento del ex presidente radical Arturo Humberto Illía, por el golpe de Estado encabezado por el general Juan Carlos Onganía en la autodenominada “Revolución Argentina”.
El legislador Dante Rossi, del bloque de la Unión Cívica Radical, destacó “su sencillez, su obra de gobierno, su trayectoria, sus logros en materia económica, en política internacional”.
Asimismo, rescató a Illía “como una figura que tiene proyección para los tiempos, como hombre y como dirigente político, en un tiempo que estamos viviendo donde cuesta rescatar valores, revalorizar los partidos políticos. Su ejemplo nos marca para el futuro un modelo a seguir”.
Por su parte, el legislador Miguel Ortiz Pellegrini, del Frente Cívico, adhirió al homenaje resaltando en la figura de Illía a un hombre que bregó por “servir a la política y no servirse de la política”.
Además, Ortiz Pellegrini reflexionó que en la actualidad “un manto de olvido ha cubierto a los agentes de aquel derrocamiento”, al tiempo que añadió que en Illía se puede vislumbrar “el hombre que representa los valores en la política”.
Por otro lado, se rindió homenaje al Dr. José Ignacio García Hamilton, fallecido el pasado 18 de este mes, a cargo del legislador Rodrigo Serna del bloque del FC.
García Hamilton fue abogado y periodista que pasó a ser un escritor inquieto por la historia y que, al morir, ocupaba una banca de diputado por el radicalismo en representación de Tucumán, su provincia natal.
Había nacido en San Miguel de Tucumán el 1° de noviembre de 1943. Era hijo de Enrique García Hamilton, que dirigió durante décadas el diario La Gaceta, y nieto de su fundador, Alberto García Hamilton. Educado en el ambiente febril de las noticias y del olor a tinta, a los 20 años se inició como aspirante en La Gaceta, donde sería reportero y, entre 1970 y 1971, secretario general de redacción. También colaboró en La Nación.
Entre otras cosas, en 1990 se opuso al indulto del ex presidente Carlos Menem y señaló que "fueron los guerrilleros y los militares usurpadores quienes predicaron y practicaron la violencia".
Tras dedicarse a la tarea profesional, intelectual y académica, comenzó a participar en política, con la idea de que "para cambiar las cosas, hay que meterse". En 1991 fue candidato a vicegobernador de Tucumán por la Unión Cívica Radical.
De mentalidad liberal en lo político, simpatizaba con figuras históricas del socialismo y de la democracia progresista, y aun teniendo muchas discrepancias con el peronismo, sentía inquietud por desentrañar el fenómeno de ese movimiento heterogéneo con alas disímiles girando alrededor de su conductor en vida y aun luego de su muerte. Su libro póstumo, que siguió escribiendo sacando fuerzas contra la enfermedad, trata sobre Perón.