Cerebritos

23/06/2009
Provinciales - Sociedad
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Advierten que Argentina puede afrontar una nueva epidemia de dengue. Según expertos, el país podría afrontar una nueva epidemia por la "grave" situación sanitaria.

Argentina puede afrontar en los próximos meses una nueva epidemia de dengue dada la "grave" situación sanitaria, que en los últimos meses causó un aumento de más de un 20 por ciento en el número de casos, advirtieron ayer organizaciones y expertos en el tema.

Los especialistas cuestionaron las recientes declaraciones de la ministra de Salud, Graciela Ocaña, quien dio por finalizado el brote epidémico de dengue, que se convirtió este año en el peor de la historia en el país y afectó a más de 27 mil personas, según cifras oficiales, mientras las entidades locales elevan la cifra a más de 50 mil.

"Es irresponsable decir que esta situación finalizó. Todas las epidemias tienen caídas, pero el problema del dengue no acabó. Impactó a la salud colectiva, afectó a un mínimo de 50 mil personas y causó entre seis y diez muertes", explicó el presidente de Médicos del Mundo en Argentina, Gonzalo Basile.

El Ministerio de Salud informó este mes que en el país se registran 27.752 infectados, un 22 por ciento más que a finales de abril, cuando el número de afectados ascendía a 22.726 personas.

Rolando Nuñez, de la organización humanitaria de Chaco Nelson Mandela, explicó que "hubo una caída en el número de detección de casos en comparación a marzo pasado", cuando explotó la epidemia, "pero el descenso se da por la baja de temperaturas que registra el país y no porque la situación epidemiológica sea mejor", afirmó.

"La epidemia fue masiva y explosiva. La situación social y sanitaria sigue siendo grave porque es igual de vulnerable a antes de que se desatara la epidemia. Por lo tanto, están dadas las condiciones para que haya un brote similar a partir de noviembre próximo", cuando las temperaturas locales vuelvan a subir, alertó Nuñez.

Una razonamiento totalmente lógico y racional, virtudes que no tuvo el gobierno del Chaco cuando le explotó la realidad en las manos y se propagó por el resto del país.

Esta enfermedad demostró que lamentablemente en la clase dirigente de la Argentina muchos tienen menos cerebro que un mosquito.