Romperse el traste
El sacerdote Julio César Grassi, fue condenado ayer a 15 años de prisión por el Tribunal Oral número 1 de Morón, en la causa que se le seguía por abuso sexual y corrupción de menores, pero no irá a la cárcel y tiene prohibido salir del país.
Los jueces Luis Andueza, Jorge Carrera y Mario Gómez dieron a conocer la sentencia, después de haber encabezado 200 audiencias desde el 19 de agosto de 2008, hace más de nueve meses.
El sacerdote tiene prohibido acercarse a los jóvenes denunciantes y a otros chicos en lugares privados o a solas.
Al respecto, Grassi expresó que la sentencia es "injusta" y que para él es un día "muy triste y terrible", ya que se considera "víctima de una injusticia".
"Se trató de hacer algo salomónico que no es salomónico; es una injusticia, la condena es injusta por más que me hayan librado de cargos", dijo el sacerdote a la prensa en los tribunales de Morón.
El cura insistió, pese al fallo, con que "se demostró que la acusación era mentira" y sostuvo que "ahora va a haber que luchar con las pruebas, vamos a apelar y seguramente ellos van a apelar para hacer valer a sus testigos".
"Esto es terrible, no lo esperaba en absoluto; es un día muy triste, pero voy a seguir trabajando como hasta ahora, pues soy víctima de una injusticia", enfatizó.
Es verdad, el día de ayer fue terrible, pero porque le dieron 15 años a Grassi en lugar de que se pudra toda su vida en la cárcel. Abría que entender que un hombre que abuso y corrompió a menores escudándose en los preceptos de un Dios, bajo ningún punto de vista es víctima de una injusticia.
Cuando la sentencia quede firme, ojala que siga trabajando en prisión, rompiendose el traste. Se hará justicia.