Esperanza a la Esperanza
El padre Héctor Aguilera, quien el 9 de noviembre cumplirá 80 años, continúa internado en estado "crítico" y con pronóstico reservado, aunque el médico cardiólogo cordobés César Serra – quien se encuentra en contacto con sus pares en Turquía- cree que hay esperanzas de que el sacerdote pueda recuperarse.
Aguilera sufrió un accidente cerebrovascular que los médicos de aquel país recién pudieron detectar ayer en una segunda tomografía computada. "El caso era preocupante porque faltaban algunas tomografías", señaló Serra.
"Está en terapia intensiva. Hay una leve mejoría, pero el estado sigue siendo crítico", agregó el profesional.
Serra, quien hace 20 años atiende al fundador de la Casa del Niño de Unquillo, precisó este dato tras contactarse con uno de los médicos que asisten al cura en un hospital universitario cercano a la ciudad de Kayseri.
El padre Aguilera sufrió una descompensación el lunes pasado que obligó a internarlo en una sala de cuidados intensivos. Viajó a Turquía gracias al regalo que le hizo un matrimonio amigo, dispuesto a cumplirle el sueño de visitar los mismos caminos que hizo San Pablo. En el contingente también viajaron otros sacerdotes.
El cura cumplirá en setiembre 53 años como sacerdote, ya que se ordenó en 1956. Actualmente, el hogar del padre Aguilera alberga a casi 600 niños en situación de abandono. Desde la Casa del Niño invitaron a rezar por la recuperación de su mentor.
A quienes formamos parte de la gloria de sus enseñanzas en aquel colegio llamado Hugo Wast que dirigió de tal forma que los “bandidos” expulsados de otros colegios supimos encontrar contención y el valor de transformarnos en hombres de bien, sin represiones ni castigos.
En aquel diciembre de 1993, cuando egresamos, el Padre Aguilera nos dio a cada uno de nosotros una especie de candelabro de metal, de poca altura y con decenas de palitos, simulando un rayo de sol que aún conservo conmigo.
Al despedirnos nos dijo: “les hemos dado luz para que la irradien, hoy salen al mundo, lleven su luz”.
Hoy deseamos que toda esa luz que nos dio encuentre la forma de volver para darle más vida, porque todavía sus hijos de la casa y de aquel colegio sentimos que no es su hora. Tenemos Esperanza en la Esperanza. Gastón Gracia