Entre todos

04/06/2009
Nacionales - Derechos Humanos
alternative
El presidente del Tribunal Federal de La Plata ponderó la “decisión política” de avanzar en los juicios de lesa humanidad contra los genocidas

El camarista Carlos Rozanski, presidente del Tribunal Oral Federal de La Plata que condenó, entre otros, al represor Miguel Etchecolatz, afirmó que los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar avanzan "porque hay decisión política de que se juzguen y porque hay una vocación democrática en quien los están juzgando". 

En declaraciones que ayer reprodujo el Centro de Información Judicial (CIJ), el magistrado afirmó que "esto es bueno en sí mismo y es la parte llena del vaso. La parte vacía es que hay que hacerlo de una manera más ágil para que se pueda llevar en tiempo razonable" y propuso dos posibilidades para acelerar los procesos. 

"Una es la concentración por circuito de centros clandestinos y otra, depende de la zona del país, por cuerpo de ejército" ya que "de esa manera, las cientos de causas que hay en trámite se resumirían en cuatro, cinco o diez causas. Con los recursos adecuados, materiales y humanos, esto se hace en tres o cuatro años", indicó el magistrado. 

Rozanski advirtió que existe una percepción social que "ve que se pone en marcha todo el aparato judicial para juzgar los casos (de lesa humanidad), pero también ve que el paso del tiempo atenta contra eso" y sostuvo que esa visión "es absolutamente justificada". 

"El problema se presenta en la respuesta que se le da a esa percepción. Es todo el sistema el que tiene que sentirse desafiado para dar respuesta" afirmó el magistrado que integró el Tribunal que, también, condenó al ex capellán del Ejército Cristian Von Wernich, en 2007. 

Las sentencias marcan "un estándar de juzgamiento" para el resto de las causas en el país, dijo Rozanski quien actualmente forma parte del tribunal que lleva adelante el juicio por la desaparición de Carlos Labolita, en Mar del Plata. 

"El estándar que se aplicó es exactamente el que deriva de las convenciones sobre derechos humanos" lo que "significa que se puede juzgar garantizando el derecho de las víctimas a saber qué pasó y el derecho de defensa de los imputados", sostuvo. 

En esa línea añadió que "congeniar esas dos cosas no es sencillo, a mi entender se logró. Una prueba acabadísima de ello es que hoy la sentencia contra Etchecolatz es cosa juzgada en la República Argentina", ya que la condena a reclusión perpetua fue confirmado por la Corte en febrero último, mientras que la sentencia con igual pena contra Von Wernich fue ratificada por la Cámara de Casación Penal en marzo. 

Con relación a los juicios de lesa humanidad en general, Rozanski aseguró que "no hay un solo país en el mundo que pueda exhibir este tipo de procesos, no porque no se hayan hecho juicios sino porque una cosa es un tribunal penal internacional que juzgó un caso determinado, como Nuremberg o La Haya, y otra muy distinta es el propio tribunal del Estado que violó los derechos humanos y que hoy tiene un sistema judicial capaz de juzgar estos casos".