A Remarla
Los organismos de DDHH, junto a un importante abanico de expresiones sociales, institucionales y políticas de Córdoba, presentaron ayer un escrito a la Jueza Garzón de Lascano manifestando el repudio a la medida adoptada por la magistrada de otorgar la prisión domiciliaria al represor Menéndez.
La jueza dispuso hace pocos días que el genocida Luciano Benjamín Menéndez gozara del beneficio de cumplir sus penas en su domicilio, debido a que su libertad no representa un riesgo para el avance de la justicia.
Quizás lo que más malestar casuó entre los organismos de Derechos Humanos fue la afirmación que realizó la magistrada en la resolución que beneficia a Menéndez donde sostiene que “sólo puede actuarse frente al delito desde la ley, torcerla para acomodarla al doloroso sentir de una sociedad ante la lesión sufrida, implicaría rebajar la administración de justicia al parámetro de la revancha”.
En la carta que fue entregada ayer los organismos de Derechos Humanos le preguntan a Lascano: ¿Desconoce usted que en todos estos años en los que estos delincuentes gozaron de impunidad, ningún testigo, querellante o familiar de las víctimas buscó venganza o justicia por mano propia? ¿Desconoce que desde hace años la sociedad exige justicia y no revancha? ¿De qué “revancha” nos habla?
“Jamás hemos pedido que se tuerza la ley, lo que demandamos es un criterio de aplicación igualitaria, en el que ningún responsable de delitos de lesa humanidad sea beneficiado, en el que no que se mantenga, como ocurre actualmente, algunos detenidos en Bouwer, otros en el III Cuerpo de Ejército, otros en la Guarda de Infantería y otros en la comodidad de sus casas” agrega el comunicado.
A raíz de este fallo, numerosos sectores sociales de Córdoba comenzaron a expresar su descontento. La Legislatura Unicameral emitió una resolución manifestando su disconformidad con la medida, al igual que el Consejo Deliberante y el Consejo Superior de la UNC.
También el jueves 14 de mayo los organismos marcharon junto a distintas organizaciones sociales y políticas hasta la puerta de los Tribunales Federales protestando contra la medida, acción que tuvo continuidad en el día de ayer con la presentación del escrito dirigido a la Jueza.
Los organismos de Derechos Humanos entendieron además que esta decisión es un retroceso en el avance de la justicia y la verdad y que este fallo “significan una burla ante el histórico reclamo social de ver a los asesinos de miles de hombres, mujeres y niños tras las rejas”.
El texto también señala la modificación de la ley 24.660, sancionada en diciembre del año pasado por el Congreso de la Nación que “omite expresarse en relación a quienes delinquen contra la humanidad y otorgan a los jueces el poder discrecional para disponer donde alojar a los presos” por lo que resulta incomprensible como Lazcano dispone la prisión en Bouwer de Manzanelli mientras que Menendez obtiene la prisión domiciliaria.
Asimismo el comunicado recalca que Menéndez manifestó durante el juicio el año pasado que los “terroristas subversivos” que “atacaron la República porque no creían en las instituciones democráticas, son justamente quienes se refugian ahora en esas instituciones que lo acusan”.
En este sentido recordaron que Menéndez “siempre se ha caracterizado por actuar por medio de otros autores materiales” poniendo “en serio peligro físico y psíquico la integridad de los testigos” y quienes lucharon contra de la impunidad.
Basta con recordar lo que sucedió con Jorge Julio López quien fue testigo y querellante contra Miguel Etchecolatz y las numerosas amenazas que ocurrieron en Córdoba a testigos y familiares de las víctimas para ver el poder de organización y acción que los represores todavía mantienen en democracia.
El próximo miércoles 27 se cumple un año del comienzo del juicio que terminó condenando a los genocidas, motivo por el cuál ya se está convocando a la sociedad cordobesa para marchar por las calles céntricas para defender una condena que hizo justicia.
A pesar de eso, hay que volver a tomar las calles para que la justicia ajusticie. 30 años después, otra vez hay que remarla.