Silencio
Disgustados por la reciente aprobación de un registro de uniones civiles en Río Cuarto, representantes de la Iglesia Católica y de las evangélicas de esta ciudad analizaban ayer a la noche la posibilidad de realizar una movilización "en defensa de la familia".
Los pastores evangelistas han mantenido reuniones con el Ejecutivo municipal, a quien le solicitan que no promulgue la ordenanza ya aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante.
Ayer, Claudio Miranda, secretario de Gobierno, transmitió que el intendente Juan Jure ha pedido un dictamen a su asesor jurídico Jorge González Schiavi sobre el particular. Pero en principio, se anticipó, sería respetada la decisión del cuerpo deliberativo y hay intensión de promulgar la norma.
"El debate que se ha dado en el Concejo Deliberante ha sido la voluntad de todo el espectro político, somos respetuosos de la voluntad política que se ha expresado ahí, la sociedad tiene que ir marcando los avances en función de la dinámica social. Esto no tiene más implicancia que un registro de la voluntad de las personas respecto a una unión civil", argumentó el funcionario.
"Valoramos la actitud de diálogo del intendente, pero en el Concejo esto ha sido aprobado entre gallos y medianoche. Hubiera merecido un debate más amplio, como bien dice el obispo Eduardo Eliseo Martín. Continuaremos con nuestro reclamo en defensa de la familia y es muy probable que la iglesia católica y la evangélica llevemos a cabo una movilización esta misma semana, para acompañar la indignación de la mayoría de la gente", expresó el pastor Jorge Aluen.
"No discriminamos a nadie. Dios ama al pecador pero aborrece al pecado. Jesús le dijo a la prostituta: `ni yo te condeno pero anda y no peques más`. La homosexualidad es un pecado. No queremos que esto se normalice y se diga que es un cuasi matrimonio", apuntó luego el representante de la comunidad evangélica.
Para variar la Iglesia, católica o evangélica, representan lo más retrogrado del pensamiento de un tiempo a la vez que acompañan o son protagonistas de las más horrendas atrocidades; pasó con el genocidio judio, con los 600 años de inquisición, con Galileo Galilei, con la tierra cuadrada, con la dictadura militar argentina y un sin fin de tristes protagonismos.
Las sociedades evolucionan, y es hora que la iglesia comience a practicar algo que nunca pudo hacer durante estos procesos ya que no puede acompañarlos: Llamarse al silencio.