A pesar de todo
Ayer más de quinientas personas integrantes de distintos organismos de derechos humanos y partidos de izquierda marcharon desde la plaza España hacia Tribunales Federales para rechazar el arresto domiciliario que la sala 3 de la Cámara de Casación de la nación le otorgó a Luciano Benjamín Menéndez y otros dos represores.
La movilización fue encabezada por Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S y la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos que partió desde la plaza España con la consigan de condenar este beneficio que se le otorga a Menendez y el reclamo de juicios ya.
En este sentido los organismos de Derechos Humanos expresaron que “la decisión de Casación constituye una burla a la sociedad argentina. Durante largos 30 años venimos reclamando la acción de la justicia para que esclarezca las violaciones a los DDHH ocurridas durante la dictadura y sancione a sus responsables”.
Hace casi un año en la provincia de Córdoba se desarrolló un juicio ejemplar, el primero y único (hasta el momento) por los derechos humanos, donde se le respetaron a los genocidas todas las garantías y donde se demostró la existencia de un plan sistemático de exterminio que en Córdoba tuvo como escenario principal, el centro clandestino “La Perla”.
El fallo histórico de ese juicio fue contundente, ordenó la prisión perpetua y el traslado a Bower de los ocho condenados. Sin embargo, la Cámara de Casación, especialista en encontrar los resquicios legales para otorgar impunidad a la vez que retarda los reclamos de los organismos de derechos humanos, actúa una y otra vez injustamente.
No obstante esta triste realidad, quienes lucharon más de tres décadas, buscando justicia contra la marginalidad de una sociedad que demoró años en comprender lo que había sucedido, lo que le había sucedido; hoy retoma la lucha.
Sin bajar los brazos, sin sentirse desahuciados y con esa escuela histórica de las abuelas y las madres que supieron enfrentarse a todo y a todos en busca de la justicia colectiva, en un objetivo superador frente a la peor de las pérdidas, entendiendo que lo que pasó nos pasó a todos, volvieron a tomar las calles.
Es que las calles fueron, son y serán nuestras aunque la justicia diga lo contrario, aunque crean que pueden vencernos, sepan siempre que a medida que el tiempo pasa los “subversivos” somos cada vez más. Y ustedes cada vez menos. Esa es la verdadera justicia, a pesar de todo.