Todo está guardado en la memoria
La madre de Floreal Avellaneda, un militante comunista de 15 años secuestrado y asesinado en 1976, reconoció ayer al ex policía bonaerense Alberto Aneto como el jefe de un grupo de tareas que asaltó su casa en Munro y también la secuestró a ella.
"Eran cinco o seis hombres con pelucas y el único que actuó a cara descubierta era una tal Rolo, al que le decían comisario, y que por averiguaciones que hice después de salir de dos años de cárcel de Olmos supe que era el oficial Aneto, de la comisaría de Villa Martelli", dijo Iris Pereira de Avellaneda ante el tribunal oral de San Martín.
La mujer, que durante su cautiverio clandestino de Campo de Mayo dijo haber tenido el numero 527 de prisionera y testimonió en el juicio contra el general Santiago Omar Riveros, máximo jefe militar de esa guarnición a donde ella y su hijo fueron llevados.
En la causa, por los secuestros de ambos y el crimen del chico, cuyo cuerpo apareció un mes más tarde en la costa uruguaya con signos de salvajes torturas que incluyeron empalamiento, también están imputados los generales Fernando Verplaetsen y Osvaldo García.
Otros tres imputados como "autores inmediatos" son los oficiales César Fragni y Raúl Harsich, y el entonces principal Aneto, que hace diez días admitió ante el tribunal que la comisaría de Villa Martelli estaba bajo ordenes operaciones del ejército pero negó toda participación en el hecho.
"El tal Rolo, que era Aneto, nos torturó primero en la comisaría de Villa Martelli y luego en Campo de Mayo, donde en un simulacro de fusilamiento me dijo que pidiera tres deseos y cuando le dije que quería saber algo del Negrito, me contestó que no preguntara más porque ya lo habían reventado", dijo.
El vívido testimonio de la mujer, que prestó juramento por la memoria de su hijo "y de los 30 mil compañeros desaparecidos" finalizó con aplausos por parte del auditorio, en el que se encontraban sentados en primera fila la diputada nacional Diana Conti y el secretario del Partido Comunista, Patricio Echegaray.
Durante la audiencia también testimonio el padre del joven, de igual nombre, y a quien la patrulla militar buscaba en abril de 1976 "por mi militancia sindical en las fábricas General Motors y en la metalúrgica Tensa, y también en el Partido Comunista".
Floreal Avellaneda padre relató que su hijo no alcanzó a huir por una ventana junto a él a raíz de que la casa estaba siendo tiroteada desde el exterior, obligando al chico a permanecer adentro hasta ser capturado.
El padre dijo que tras huir por los techos permaneció varios años ocultos en una casa de Grand Bourg, pero que la noticia de la suerte corrida por su hijo la tuvo por el diario Crónica, donde apareció la noticia del hallazgo de un cuerpo con un tatuaje de un corazón con las letras "FA", que el también lleva en un brazo.