Vuelta y Vuelta
El proceso inicial de oficialización de los candidatos para las próximas elecciones legislativas del 28 de junio, trajo una gran sorpresa: la hija de Olga Ruitort, María Victoria Flores, se postula como candidata a senadora nacional, detrás de Eduardo Acastello, en la lista del kirchnerismo, hecho que también provocó molestias e incertidumbre dentro del peronismo.
Ruitort, concejal del bloque Eva Duarte, rechazó varias propuestas que el gobernador, Juan Schiaretti, le había efectuado para mantenerla entre sus seguidores, acusándolo de tener un pacto secreto con el ex presidente, Néstor Kirchner. Asimismo, la edila se encargó de sostener una marcada postura antikirchnerista en cada acto en el que se presentaba.
Como cuando se realizó el festejo de los veinticinco años de democracia en la Casa Radical, el pasado 30 de octubre de 2008, y Ruitort, siendo una de las invitadas, focalizó su discurso en encendidas palabras en contra del modelo nacional, impuesto por Cristina Fernández de Kirchner.
“El sistema de partidos políticos está en crisis, y está en una crisis profunda. Porque el hecho de que fulanito era radical, peronista o de cualquier partido, y como no tuvo suerte o no le dieron el cargo, al otro día se borocotizó y se pasó a cualquier otro lugar, le hace daño a las instituciones, al sistema de partidos políticos, y por lo tanto, su consecuencia es la que hoy vivimos, tener una democracia débil, con instituciones débiles, donde ha dado como fruto un gobierno que aunque sea una escisión del justicialismo quiero hoy hacer la autocrítica de decirles que no me siento representada porque la base de la democracia es utilizar a la persuasión como método de conducción, y no a la chequera como método de apriete para doblegar a gobiernos provinciales y municipales”, expresaba en aquel momento Riutort.
“No creí nunca en el transversalismo, lo dije siempre, porque el transversalismo es mentiroso, lejos está de ser una opción democrática, por lo menos el ensayo de transversalismo que hemos tenido se ha basado en la destrucción de dos grandes partidos: el partido radical, y el partido peronista”, continuaba la concejal.
“Y es por esto que vemos aflorados a radicales K o a peronistas K y eso a la gente no le dice nada, eso a la gente le deja un sentimiento de decir: cuan mal estamos en estos partidos para que en nombre de la democracia nos quieran destruir”, dijo, al tiempo que agregó que “lo único q va a salvar la democracia son los partidos políticos, pero para ello hay que acabar con esta sangría de que hoy te compro porque te doy un cheque, o te prometo un cargo. Así la democracia se va a seguir debilitando”, concluyó.
¿Qué habrá pasado con aquellas expresiones que tan fervorosamente defendía? Lo mismo que criticó hace poco más de siete meses, es lo que ahora está llevando a cabo a través de su hija, escudándose en su negativa a apoyar a Eduardo Mondino, “por creer que esto es una operación del gobernador, que tiene como objetivo destruir al peronismo de Córdoba”, argumentó Ruitort.
¿Será que la satisfacción de intereses personales fue más fuerte que la lucha contra el debilitamiento de la democracia?, ¿o que la chequera, tan repudiada, fue más tentadora que el sostenimiento de cualquier discurso partidario?.