No se saldrán con la suya
El viceintendente de la ciudad de Córdoba, Carlos Vicente, envió ayer una nota al Concejo Deliberante, con el objeto de sugerir un proyecto de declaración en el que se manifieste la profunda preocupación y disconformidad con la medida adoptada por la Cámara Nacional de Casación, el pasado 30 de abril, en la que se le otorga la prisión domiciliaria a Luciano Benjamin Menéndez, Luis Manzanelli y Carlos Vega.
En la nota, también se propone adherir al pedido público de los Organismos de Derechos Humanos y otros sectores sociales, para que los responsables del genocidio provocado durante la última dictadura militar, cumplan sus penas en cárceles comunes, por la gravedad comprobada de sus crímenes y por el riesgo de que entorpezcan otras investigaciones en las que están imputados.
Asimismo, se refuerza el compromiso de la vida en Democracia y el camino en la lucha contra la impunidad, para construir una sociedad con memoria, verdad y justicia.
Los tres genocidas, ex miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, fueron juzgados en lo que se conoció como “Causa Brandalisis” por el secuestro, tortura, asesinato y desaparición de los cuerpos de Hilda Flora Palacios, Humberto Horacio Brandalisis, Carlos Laja y Raúl Cardozo; y sentenciados el 24 de julio de 2008.
El fallo dictaminó que los sentenciados debían cumplir su condena en una cárcel común, por lo que materializó más de tres décadas de lucha de los organismos de Derechos Humanos y de las organizaciones sociales que los acompañaron.
Dicho juicio, histórico en nuestra provincia, demostró el plan sistemático diseñado e implementado por el gobierno de facto y por estos represores, para instalar el Terrorismo de Estado; tras casi dos meses de audiencias y decenas de declaraciones.
Además, los delitos por los que fueron condenados los represores, se contemplan en la figura de genocidio, los cuales a su vez, son considerados de lesa humanidad y por lo tanto, imprescriptibles.
En ese sentido, ni la sociedad cordobesa ni la argentina pueden tolerar más impunidad, como la que implica el hecho que estas personas puedan hoy cumplir su tan demorada condena en la comodidad de sus hogares.