Por si acaso
En la actualidad existen diversos planes nacionales, provinciales y municipales que regulan el accionar de Defensa Civil, así como de campañas de difusión, educación, prevención y capacitación sobre planes de emergencia, medidas de autoprotección y simulacros.
Sin embargo, la realidad “nos manifiesta que se realizan intentos por cumplimentar dichas exigencias, en donde advertimos que estos esfuerzos carecen de constancia y actualización, perdiendo fuerza y efectividad”, expresa Maiocco en los argumentos de la iniciativa.
Los “desastres” provocan daños en toda la comunidad. Son sucesos en general imprevisibles e inesperados, que irrumpen en la vida de las personas en forma abrupta y repentina, provocando las consabidas pérdidas a nivel material y sobre todo humano.
Estos acontecimientos no siempre pueden ser evitados, pero si pueden ser mitigados mediante el trabajo preventivo y sistemático, disminuyendo sus efectos y consecuencias.
El ordenamiento legal vigente en los diferentes estratos gubernamentales, formulan doctrinas, políticas y planeamientos de la protección civil, con el objetivo de preservar la vida, los bienes y el hábitat de la población, ante catástrofes causadas por el hombre o por fenómenos naturales.
Sin embargo su cumplimiento es parcial ya que aún no se toma real conciencia de la gravedad de estos acontecimientos y sólo son comprendidos una vez que suceden, intentando reparaciones planificadas en la contingencia, con resultados no siempre efectivos.
Es por ello que Maiocco plantea que el interés de su iniciativa está dirigido a reactivar las tareas preventivas, actualizar los procedimientos de manera constante y sistemática, con el objeto de tener una población preparada para afrontar dichas situaciones.
En este sentido, son objetivos primordiales los establecimientos educativos públicos y privados y en todos los niveles y modalidades, por su gran concentración de personas y permanencia en los mismos.
Por lo tanto, resulta de vital importancia revisar y cumplimentar con todos los aspectos relacionados con la organización y la actualización de planes de emergencia, medidas de autoprotección y simulacros.
Los desastres son situaciones que afectan a toda la población en general, pero se debe tener en cuenta que en los establecimientos educativos se deben tomar medidas con mayores recaudos, con respecto al accionar de una emergencia y especialmente en los de la población infantil.
“En este sentido, es que pretendemos crear en la comunidad educativa, hábitos que aseguren frente a situaciones conflictivas, conductas tendientes a disminuir el impacto de las mismas, evitando mayores riesgos y mitigando daños a nivel material y sobre todo humano, logrando mediante la formación y capacitación la toma de conciencia en educadores y educandos, lo que permitirá trascender el ámbito educativo y por su efecto multiplicador extenderse a toda la comunidad”, explicó Maiocco.