Fin de la Opresión
El Primero de Mayo representa una tradición de lucha, que arrancó en la misma época pero de 1886 en Chicago, Estados Unidos, cuando un grupo de trabajadores organizó una movilización popular reclamando la jornada laboral de ocho horas.
Los dirigentes de ese país respondieron brutalmente, ordenando la encarcelación de un grupo de militantes populares, intentando a su vez, disciplinar a toda la clase trabajadora de EE.UU sin responder a sus reclamos.
Pasó el tiempo, y corrió mucha sangre y agua bajo el puente. Los obreros de todo el mundo obtuvieron lo que merecían y eligieron el primero de mayo como jornada de lucha, de reivindicación por sus derechos, de recuerdo de sus compañeros y de ratificación de su condición de ciudadanos libres, con plenos derechos.
Al respecto, la legisladora y presidenta de la Comisión de Legislación del Trabajo, Previsión y Seguridad Social, Cooperativas y Mutuales, Mabel Genta, destacó que “el trabajo es una condición propia del hombre, es parte del hombre y participa como tal de sus atributos”.
Asimismo, señaló al primero de mayo como una jornada en la que “los trabajadores de esta tierra festejen la dicha del derecho inalienable y por ostentar uno de los más hermosos títulos que se puede tener: ser trabajador”.
Por su parte, la legisladora del Frente Cívico y Social, Esmeralda Rodríguez, enfatizó que “sin trabajo, nada prospera, porque el trabajo constituye la clave de todo el entramado social. La responsabilidad del gobierno es dar respuestas al problema del desempleo”.
Además, expresaron palabras conmemorativas Liliana Olivero de la Izquierda Socialista, Omar Ruiz de la Coalición Cívica, Hugo Pozzi por la Unión Cívica Radical, y Silvia Rivero de Concertación Plural. (VER VIDEO).